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La periodista Cecilia Niezen compartió este post en su cuenta de Facebook. Su indignación frente a la situación actual revela la insatisfacción que la mayoría de peruanos estamos sintiendo frente a la coyuntura. La gran pregunta que queda en el aíre es ¿por qué no reaccionamos?, ¿por qué no estamos en la calle protestando contra el abuso de poder de los fujimoristas, la dejadez del gobierno y la corrupción que ha campeado en estos años?

Plaza San Martín repleta, jóvenes cantando, rechazan directores impuestos por el fujimorismo en el BCR en el 2015 / Foto: La Mula

Por Cecilia Niezen

No recuerdo hace años un escenario tan indignante y asqueroso como el que vivimos hoy. Olvídate si eres de izquierda, derecho, centro o lo que sea. Creo que los que hemos votado durante los últimos 20 años fuimos estafados. Lo que más me sorprende es nuestra pasividad. A grandes rasgos, y en mi opinión, esto está pasando:

1. El partido de la mayoría en el Congreso quiere el poder. Quiere el Gobierno. Las pruebas son claras. Van tumbando ministro tras ministro. No los elegimos, pero harán lo que sea por desestabilizar al Gobierno actual, que te guste o no, fue elegido democráticamente.

2. Este país sigue siendo la chacra de Roque. Las «tías cucuchis» lobistas, entre otros personajes, están hoy indignadas e indignados por el aeropuerto de Chinchero. Se plantea, incluso, una demanda al Estado peruano (canceló el contrato de concesión y la adenda entre el Estado y Kuntur Wasi para la construcción del aeropuerto de Chinchero). Y se trataba de una APP que venía con adenda-trampa (informe de la Contraloría). Un negociado que le iba a costar mucho al Estado. Esa no es la esencia de una APP. Qué miedo explorar lo que se esté haciendo en otras. Y qué pena tener varios líderes empresariales que defiendan esos modelos porque modelos así son robos.

3. Odebrecht es solo un caso que muestra lo que el poder corporativo pudo hacer sobre el poder político. Como dice el investigador Francisco Durand: «la captura del Estado por intereses económicos». En el caso de esta corporación, no hay espacio que se salve de sus tentáculos: políticos, periodistas, empresas… Salvando las diferencias entre empresas (pues no todas son de esa calaña), imagino son varias las que amparadas en sus gremios y otros artilugios, buscan y mantienen beneficios que no les corresponden, o hacen de la trampa y el soborno, una práctica diaria.

4. Este Gobierno no ha dado señales de querer fortalecer la Sunat. Parece lo contrario. Un muestra es la norma XVI, justamente para combatir la elusión tributaria, que sigue suspendida (se calcula que se pierden S/ 50.000 millones por elusión). No hay señales de reactivar esta importante norma, mas aún en un momento de desaceleración económica. ¿Por qué? ¿A quién afecta esta norma si generaría mayores ingresos a las arcas fiscales? En teoría, más recursos fiscales beneficiarían a la mayoría de peruanos, pero claro, un pequeño grupo, ustedes ya saben quiénes, verían reducidas sus ganancias.

5. Para la emergencia nacional (se calculan un millón de afectados, aproximadamente 44000 viviendas colapsadas) se destinarán S/ 20.000 millones, cifra cercana a lo que deben a la Sunat 50 empresas (parece) intocables. El costo de la reconstrucción ¿de dónde saldrá? Se trasladará a nosotros, los ciudadanos de a pie, imagino, ¿no? O ¿cómo harán? ¿Seguir ajustando y aplastando al ciudadano de a pie?

6. Estos actos ilícitos, estas omisiones, estas trampas, estas facilidades a unos, nos afectan a la mayoría de peruanos, especialmente a quienes menos recursos tienen, a quienes intentan sacar adelante emprendimientos pequeños o medianos.

7. Una consecuencia de todo esto es que se invierte menos en salud y educación, no sé si lo han notado. Las pensiones universitarias (para quienes optan por lo privado), los seguros de salud y gastos de bolsillo (en los sectores privado y público) suben y suben sin una razón lógica. Sin un correlato en calidad.

8. Alan está libre. Alan sigue libre. Y pretende dar a los peruanos clases de ética y moral desde su Twitter. Este señor debería ser nombrado la primera rata del Perú y estar tras las rejas hace tiempo.

9. Somos espectadores de esta situación degradante. Si esto no nos moviliza pues es que la televisión basura, la prensa basura y otros elementos están haciendo bien su chamba: hacernos creer que todo está bien. Que la pobreza se reduce, que la educación y salud mejoran, que nuestra comida es la mejor del mundo, que el país crece a pesar de todo, que somos una estrella en el firmamento. Que si protestamos estamos mal. Que si luchamos por un derecho básico somos anti desarrollo o rojos. Que las mujeres que luchamos por igualdad de oportunidades somos feminazis. Disculpen mi casi nulo optimismo, pero lo que sucede hoy en el Perú es lo más cercano a una cloaca. Es deprimente. Si nosotros, ciudadanos, no hacemos nada, pues nadie lo hará.

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