Por: Matías Bianchi / @matiasfbianchi (*)
Lea la primera y segunda parte de este artículo
Derechos Humanos
Otro aspecto fundamental en los debates sobre deuda es intentar ir más allá de aspectos economicistas y evaluar los impactos sociales que éstos conllevan. Como señala Bohoslavsky, “así como los créditos pueden ayudar al crecimiento y desarrollo social, también pueden condenar a millones de personas a la pobreza”.
África, el continente más pobre del mundo, en el último cuarto de siglo ha pagado en servicios de deuda lo mismo que lo que debía la totalidad de los países en desarrollo en 1980. Esto en un contexto donde más de trescientos millones de personas viven con menos de un dólar al día, treinta millones de niños menores de cinco años sufren desnutrición y el 43% de la población no tiene agua potable. ¿Qué es más prioritario?
Es más, la decisión del juez Griesa de pagarles a los fondos buitre un 1600% de ganancia, incentiva a otros inversores a imitar ese comportamiento, lo que pone en riesgo a cualquier intento de reestructuración futura, sentando un precedente poco previsible para la solución de disputas. Es por ello que la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas manifestó el 26 de septiembre de este año que las “excesivas demandas” de los Fondos Buitre “impide a los gobiernos a cumplir con obligaciones de DDHH, especialmente respecto a los derechos económicos, sociales y culturales”.
Esta es la agenda que el G77 más China está empujando en el seno de Naciones Unidas y logró que la Asamblea General de la ONU apruebe la necesidad establecer un marco jurídico multilateral. La misma permitiría que los países en desarrollo tengan voz-y voto- en este proceso y no queden a la merced de los poderosos. Un importante escollo es que entre los 11 votos contrarios que recibió la resolución pertinente se encuentran los Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Japón, lo que hará que el proceso sea difícil.
Para muchos, hoy pareciera que la discusión no es pertinente porque no hay situaciones de riesgo, salvo el caso aislado de Argentina. La situación de endeudamiento está controlada en los países en desarrollo- según el Banco Mundial, la deuda ronda el 22% del producto, el nivel más bajo en 3 décadas. Sin embargo, no hay que confundirse, en un contexto donde los precios de las materias primas están bajando; hay un alto endeudamiento de países centrales; y países crecientemente periféricos como Italia, Portugal y España se encuentran en una situación muy frágil; son todos factores que deberían alertar a los países en la necesidad de avanzar con esta agenda.
Argentina está pagando el precio de dar esta batalla y todo parece indicar que esta agenda no le servirá en el corto plazo: es decir, si se adopta algún mecanismo, no será retroactivo, por tanto, no podrá resolver su cuestión con los llamados “Fondos Buitre”. Sin embargo, quizá éste sea un legado de la Argentina para la comunidad internacional.
(*) Matías Bianchi es director de Asuntos del Sur
![[Opinión] Hacia una arquitectura mundial para deudas soberanas (Parte 3)](https://www.spaciolibre.pe/wp-content/uploads/2014/11/No-buitres.jpg)
