En menos de dos semanas, tres mujeres declararon haber tenido hijos con el ex obispo católico, dos de ellas antes de que colgara la sotana para dedicarse a la política. El mandatario reconoció a uno de los niños y dejó los otros casos en manos de la justicia.
«No estuvo en mi intención ofender a nadie y si alguien (…) se ha sentido molesto o agraviado por esta situación, a mí no me cuesta pedir perdón», dijo Lugo en una conferencia de prensa en la sede del Gobierno.
«Reconozco que he faltado a la Iglesia, al país, a los ciudadanos, a los que expresaron confianza en mí», agregó.