LA TETERA CÓSMICA: «La ola senderista»

LA TETERA CÓSMICA: «La ola senderista»

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Por: Roberto Bustamante
En la película La Ola, el profesor Rainer Werner comienza un taller con sus alumnos sobre la pregunta, ¿es posible una dictadura en Alemania, luego de la tragedia del nazismo? Todos sus alumnos responden negativamente. A partir de ese momento, Werner inicia un experimento con ellos, en el que convertirá al aula en un movimiento fascista. Las cuatro ideas que mantuvo durante una semana fueron «fuerza mediante la disciplina, fuerza mediante la comunidad, fuerza a través de la acción, fuerza a través del orgullo». El movimiento, que contó inclusive con el respaldo de las autoridades del colegio, se llamó “La Ola”.

Por estos días, hay toda una discusión sobre qué hacer con el grupo político MOVADEF. Creo que para todos queda claro que dicha agrupación no es sino una fachada del viejo Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso, aquel que devino en una agrupación terrorista desde el año 1980. El problema, sin embargo, es que la exposición mediática de los miembros de MOVADEF ha hecho levantar algunos candados de nuestro inconsciente. Nuestra primera reacción es la de indignación, rechazo y asco. Queremos que desaparezcan de nuestra vista; no queremos escucharles. Como si fuera un acto reflejo, queremos encerrarles, que no es otra cosa que tratar de meter la basurita debajo de la alfombra. Es decir, queremos olvidar que SL existe, que nunca se ha ido y que sigue siendo esa paradoja de nuestra sociedad.

Una de las propuestas más escuchadas es la necesidad urgente para que nuestros adolescentes lleven cursos de historia donde se haga énfasis en el período de violencia política; que sepan de la barbarie senderista, de los crímenes cometidos también por las fuerzas del orden. Así, el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación se vuelve una especie de libro mágico que tiene la virtud de convertir a todos los que lo leen en mejores ciudadanos.

Yo quiero discrepar con tal propuesta.


La educación peruana, es decir la educación que el estado da a los ciudadanos que no pueden costearse una educación privada, es violenta y discriminatoria. Es una educación que se basa en la memoria y la paporreta, donde el profesor no deja de ser el intermediario todopoderoso que le dice al alumno o a la alumna cuál es la verdad. No es una educación que esté formando ciudadanos, porque la ciudadanía no se inventa con un curso de educación cívica, cuando tienes un colegio cuya infraestructura se está haciendo pedazos y tienes un profesor que te corrige con una regla en la mano. Eso sigue ocurriendo hoy, enero del 2012.

Es esa misma educación la que SL encontró para introducir su verdad. El contenido fue distinto, pero era el mismo papel. El profesor senderista que le decía que se podía encontrar fuerza en la disciplina y en la organización, que no había que pensar nada porque todo ya estaba interpretado en el Pensamiento Gonzalo y que había que pasar a la acción; que la historia sabría recompensar a los que estaban en la línea correcta.

Así, los chicos y chicas que terminan el colegio no saben qué responder cuando un periodista les pregunta cuándo fue la independencia del Perú. Responden intuitivamente 1979 (lo vinculan con la constitución peruana) o simplemente dicen no sé. Eso porque esa fecha no les dice nada. La fecha 1821 no tiene nada que ver con su vida cotidiana, no tiene sentido en las acciones que realizan día a día.

Pero sí han aprendido en el colegio que gana el más fuerte, el que se impone sobre el resto. Que no vale la pena querer a la patria de la escarapela y la bandera bicolor porque esa patria no les ha dado nada. ¿Cómo les exigimos que cumplan las leyes, cuando no pudimos darles una educación digna?

De ese modo, exigirles que lean el Informe Final de la CVR va a caer en letra muerta. ¿Queremos que terminen aprendiéndolo de memoria? O quizá se sientan insultados cuando este informe dice en su conclusión 139 que el estado es responsable por abandonar a los alumnos del sistema público a su suerte. Suena a una broma muy cruel. Si de verdad se quiere honrar el trabajo de la Comisión, quizá sea más importante que los diversos actores y políticos discutan la gama de recomendaciones.

Mientras tanto, no es necesario que aparezca ningún profesor a realizar experimento alguno con los futuros ciudadanos. Estamos criando ya los cuervos, como decía Constantino Carvallo, que mañana nos arrancarán los ojos.

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