LA PUERTA DE LA HISTORIA. ¿Sabemos qué condiciones debe tener un docente universitario para ser extraordinario?

LA PUERTA DE LA HISTORIA. ¿Sabemos qué condiciones debe tener un docente universitario para ser extraordinario?

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Foto: Internet

Por: César Puerta Villagaray

El año 2009 la Asamblea Nacional de Rectores estableció el 11 de Julio como el Día del Docente Universitario en el Perú. Ese mismo año Ana María Becerra y Karlos La Serna publicaron, como documento de discusión, los resultados de una pequeña investigación titulada Los docentes más valorados por los estudiantes de la UP. ¿Cómo lo logran? (Lima: Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico).

El trabajo de Becerra y La Serna muestra los diversos aspectos de la práctica docente que mayor atención recibe por parte de los estudiantes universitarios y cómo a partir de ellos valoran positiva o negativamente a sus respectivos docentes. Los aspectos señalados por los investigadores de la Universidad del Pacífico coinciden con aquellos que la literatura especializada a nivel internacional también ha identificado y los mismos son una combinación de variables cognitivas y afectivas.

Así, tenemos que se valora en los docentes aspectos cognitivos como el hecho que posean un dominio sólido de la especialidad que enseñan, que conozcan y usen las nuevas tecnologías de información, tanto en la enseñanza como en la comunicación con los estudiantes y, sobre todo, que sean capaces de trasladar su experiencia profesional y académica a sus estudiantes. Junto a esto también son altamente considerados aspectos de carácter más afectivo como la capacidad de los docentes para establecer vínculos emocionales con sus alumnos, dentro y fuera del aula, sobre todo vínculos que permiten fomentar vocaciones y sobrellevar aquellas tensiones siempre presentes en la vida universitaria.

El estudio en cuestión también identifica y establece diferencias entre las condiciones esenciales, algo así como lo que hace el “buen docente”, de aquellas condiciones extraordinarias, es decir, aquello que pone en práctica el “docente extraordinario”. Dentro de estas condiciones extraordinarias se destaca, como un común denominador entre los docentes altamente valorados, su permanente preocupación por fomentar la participación de los estudiantes (enfatizan el diálogo, el debate y la construcción colectiva de conocimientos), buscan establecer recurrentemente relaciones entre la teoría y la experiencia (desarrollan una enseñanza basada en el análisis de casos y la solución de problemas y, a su vez, fomentan el desarrollo de aprendizajes en los que se enfatizan contextos reales y contemporáneos) y, finalmente, se vuelve a valorar a los docentes que muestran un interés real tanto por la formación académica, como por el desarrollo afectivo y emocional de los estudiantes (están dispuestos a brindar cordialidad, tiempo y atención).

El estudio de Becerra y La Serna tiene algunas especificidades de las cuales es importante senalar dos. Primero, se circunscribe a una sola institución de educación superior, en este caso la Universidad del Pacífico. Segundo, la metodología usada se centra en el recojo y análisis de información sobre las percepciones de los agentes involucrados: alumnos y docentes. La investigación incluye entrevistas realizadas a los propios docentes catalogados como muy valorados lo que permite que identifiquen una serie de características valoradas por ellos mismos.

Esas particularidades de la investigación se deben tener presentes para comprender en su real dimensión sus alcances y límites. Sin embargo, con estas previsiones de por medio, es digno resaltar como uno de los méritos del trabajo comentado, que el mismo esboza un camino que los docentes deben seguir, personal e institucionalmente, para lograr una mejor educación universitaria en el país.

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