
Por Pedro Hurtado Cánepa
En las últimas semanas hemos podido observar un hecho que debe obligarnos a evaluar nuestra forma de actuar frente a aquellos problemas que subsisten a través del tiempo como el terrorismo.
Me pregunto, ¿qué estamos haciendo frente a los últimos sucesos relacionados a al terrorismo? Me respondo: Nada.
Desde un grupo de fachada de Sendero Luminoso que acaba de “desistir” en su intento por convertirse en partido político, hasta la denominación de grupo guerrillero al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, y un grupo de jóvenes señalando que Abimael Guzmán Reynoso, no era responsable de las miles de personas fallecidas por la violencia terrorista, (ojo violencia terrorista y no conflicto interno) y otro grupo de jóvenes que hizo el ridículo en televisión al no reconocer la imagen del más sangriento personaje en la historia del Perú.
Regreso al segundo paso y es que realmente no hemos hecho nada. Ahora el Ministerio de Educación, pretende incluir en los textos escolares algunas recomendaciones de la desactivada Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional, pero, ¿Cuál ha sido la labor de los padres? ¿Acaso les dio miedo contarles a sus hijos lo vivido hace 20 años? Espero alguna respuesta.
Es posible entender que ante tanta tecnología, información, Internet, existan jóvenes o niños que no hayan recibido acaso alguna comunicación de sus familiares, sobre la violencia terrorista. Nuevamente. Violencia terrorista y no conflicto interno.
En el mismo tema educativo, ¿quiénes les van a contar a nuestros hijos sobre la violencia terrorista? La respuesta es sencilla. Los maestros. Pero, que ideología tienen algunos docentes del sindicato de profesores del SUTEP, no es acaso de ultra izquierda, izquierda recalcitrante, etc., etc.
En el Perú, nos hemos acostumbrado a actuar con prolija inmediatez, ante hechos como estos, pero, una acción no pensada y hecha con ligereza puede ser peor que la inacción.
Vamos a otro punto recurrente, violencia terrorista y no conflicto interno.
Lo vivido en el Perú, fue terrorismo, concepto que recoge con claridad el Código de los Estados Unidos; Terrorismo: Violencia premeditada y con motivos políticos perpetrada contra objetivos civiles por grupos subnacionales o agentes clandestinos, generalmente con la intención de influenciar a un público determinado.
Un conflicto armado interno se presenta al interior de un país cuando existen fuerzas armadas, diferentes a las gubernamentales, que se oponen al gobierno o a otras fuerzas armadas por motivos étnicos, políticos o religiosos.
La guerrilla, por tanto, es una forma paramilitar, organizada como un pequeño ejército que se organiza bajo los mismos parámetros que la armada de su país, posee un programa que define sus fines políticos, religiosos o económicos dentro de un marco de cierta legalidad.
La guerrilla lucha contra las fuerzas del gobierno en curso, atacando a la milicia en el poder.
Los grupos terroristas y las guerrillas pueden tener entrenamientos similares, sin embargo hay una diferencia primordial entre ambos, las guerrillas van a una confrontación frontal con las fuerzas opositoras (militares).
En cambio, que el terrorismo utiliza la clandestinidad y el ataque sorpresa para causar terror en la población civil y obtener su apoyo a través del terror, o crear un ambiente de desestabilización por parte de los civiles hacia el gobierno.
Ahora, nuevamente, a los que piensan que hubo conflicto interno les pregunto; ¿Cuál era el fin político de Sendero Luminoso? El de una guerrilla o un grupo terrorista.
¿Los ataques de Sendero Luminoso, eran sólo contra objetivos militares o arremetieron con insanía ante objetivos civiles?. Claro está, recordemos los ‘coches bombas’
Si Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, siempre fueron y actuaron como terroristas, ¿quién inventó el concepto de Conflicto Armado?
La verdad de la milanesa es que aquellos detenidos en una figura de conflicto armado, están sujetos de aplicarles del Derecho Internacional Humanitario y no las leyes del Derecho del país. En consecuencia, acceder a beneficios que no les corresponden de ninguna manera.
En síntesis, mientras esto ocurre, la estrategia del terror parece dar los resultados que esperaban sus promotores; 1.- La posibilidad de tener actividad política se convirtió en un tema nacional; 2.- Quedó demostrado que existe un potencial de incautos jóvenes que pueden ser ‘concientizados’ con este tipo de pensamientos, 3.- La respuesta de los responsables no ha sido la más oportuna (política y socialmente) y 4.- Los partidos políticos y algunos políticos parecen estar ausentes del tema cuando deben ser parte de la solución y no del problema.
Mientras todo ello ocurre, es momento de hacer una reflexión sobre nuestra actuación frente a los problemas de ayer, hoy y siempre.
Finalmente, un agradecimiento especial al director de Spacio Libre, Francisco Pérez García, un profesional de reconocida calidad, con quien puedo tener diferencias en conceptos, opiniones y pareceres, pero me une una gran amistad. Gracias Pancho, por permitirme escribir.
