HOMUS VERDUS. Marchar por el agua no es absurdo
Foto: GRUFIDES

HOMUS VERDUS. Marchar por el agua no es absurdo

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Por: Carmen Contreras Téllez

Sé que hay personas que están a favor de la minería, y también sé que hay otras (como yo) que prefieren dar prioridad al medio ambiente. La Marcha Nacional del Agua llega a su fin, hoy viernes, después de haber recorrido kilómetros y haber caminado cargando con noticias, comentarios y opiniones como la de Jaime De Altahus esta semana.

En su programa ‘La Hora N’, dijo que «la marcha contra la minería es absurda» y entre otras cosas, que en el Perú hay agua y que «el problema es que el agua no se almacena ni se guarda, entonces se pierde». De todo lo que dijo, me llamaron la atención estas dos declaraciones.

Existen factores que influyen de manera negativa en el agua. Una de ellas es, como dijo De Althaus, que no hay una correcta cobertura y distribución del agua en el país. Es más, la infraestructura está por debajo del promedio latinoamericano y para mejorarlo, se requiere de inversiones y –queda claro- de mucha tolerancia.

Sin embargo, el otro punto que se olvida de mencionar es un factor impredecible de distintas maneras: el cambio climático. Si bien Perú tiene cuencas hidrológicas de las que el agua cubre gran parte del país, la cantidad del agua depende de los glaciares peruanos que debido a este factor- que a su vez depende de las emisiones del CO2 (que no necesariamente son producidas por el país)- el deshielo que empezó a hacerse notar hace menos de diez años, ahora ha perdido aproximadamente 2 000 kilómetros cuadrados de hielo, es decir, más del 20% de la superficie de todos los glaciares del mundo.

Además, algunos de estos recursos ya han sido declarados agotados, como es el caso de ríos en Tacna y se presentan serios problemas en las cuencas de Moquegua, Arequipa y Puno. Sería cuestión de tiempo para que otras cuencas se encuentren en la misma posición.

Claro, esta cifra no es estable. Es decir, no se va a perder la misma cantidad por el mismo tiempo, además que la rapidez con que se produzcan los deshielos pueda aumentar. Eso tampoco es conocido. Esto se sabe de los estudios y comparaciones año por año del derretimiento de los glaciares en el Perú y en el mundo.

Entonces, la marcha absurda NO es. Explicando mejor las cosas, construir reservorios en las cabeceras de cuencas tampoco podría ser la solución ideal debido a la contaminación que ya existe en algunas de ellas. Es más, estas son amenazadas por contaminación industrial y mal uso (mencionando a la agricultura ‘abusiva’ y minería informal). La idea es retrasar y contrarrestar el cambio climático y la contaminación por minerías y aguas servidas que se producen al año.

De hecho, muy pocos ciudadanos saben que el agua también puede ser reciclada. Y para nuestra capital, que vierten más de 400 millones de metros cúbicos de aguas servidas, podría ser una posible solución, pero de nuevo con una inversión considerable.

No es tan fácil hablar si no somos expertos. Debo subrayar que esta es una columna de opinión, y por lo tanto puede ser debatida, así como respetada.

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