El autor de «El nombre de la rosa» y «El péndulo de Foucault» partió para ser una estrella más del firmamento literario.

Por Marquiño Neyra
@AndyNeyraY
Todos los medios han resumido su profesión con la del escritor o filósofo, tal vez por la rápida intención de llegar al público antes que la competencia –lo cual Umberto aborrecía-. Sin embargo, él era más que eso.
Encuadernar el periplo intelectual de Eco es explicar los límites de El Aleph de Borges; es decir, improbable. El prolífero ensayista, filósofo, semiólogo, docente, lingüista, y literato, está saturada de premios y reconocimientos, como ser miembro del Foro de Sabios de la Mesa del Consejo Ejecutivo de la Unesco, y recibir el premio Príncipe de Asturias. Además de ser Doctor Honoris Causa por treinta y ocho universidades de toda la Tierra, resaltando entre estas al ‘alma máter’ de Cesar Acuña, la Universidad Complutense de Madrid (1990).
Umberto aborrecía al Internet, pues nunca estuvo seguro que haya mejorado al periodismo, además de darle cabida a “legiones de idiotas”. Escribió numerosos ensayos sobre semiótica, estética, lingüística y filosofía, así como novelas de éxito internacional con millones de copias vendidas y traducciones a diversos idiomas.
Su último libro, publicado en 2015 -el mismo día de su cumpleaños-, fue Número Cero. Un libro sobre las crisis del periodismo a partir de la historia de Domani, un diario fallido y montado por un ricachón.

En una entrevista realizada a El Mundo, confiesa haber tenido un lado periodístico, pues escribió artículos sobre los defectos del periodismo italiano desde 1960, muchos de ellos polémicos, así que tilda su obra de “una crítica desde el interior”.
Eco opina que la crisis del periodismo se da en 1954, con la llegada de la televisión, y que con Facebook y Twitter, el público difunde opiniones e ideas.
“En el viejo periodismo, por muy asqueroso que fuese un periódico, había un control. Pero ahora todos los que habitan el planeta, incluyendo los locos y los idiotas, tienen derecho a la palabra pública. Hoy, en internet, su mensaje tiene la misma autoridad que el premio Nobel y el periodista riguroso. O, por ejemplo, lo que pasa con los libros. Antes las editoriales ejercían de filtro, aunque podían equivocarse: esto se publica y esto no. Ahora, cualquiera puede publicar un libro en internet y resulta complicado argumentar con un joven las diferencias entre algo bueno y algo malo.”
POLÉMICA: UMBERTO ECO VS INTERNET
A mediados del año pasado, el hombre de letras protagonizó un episodio respecto a las redes sociales, plataforma que tildó de “dar derecho de hablar a legiones de idiotas”, por lo que pidió a la prensa crear un filtro para mejorar la calidad de la información en los medios.
En la conferencia llevada en la Universidad de Turín, lugar que lo vio matricularse en filosofía en 1954, bramó distintas frases para recordar:
«Si la televisión había promovido al tonto del pueblo, ante el cual el espectador se sentía superior, el drama de Internet es que ha promovido al tonto del pueblo como el portador de la verdad», afirma Umberto.
Murió por cancer alrededor de las 21:30 (hora italiana) en su domicilio en Milán, según medios italianos. Tres y treinta aproximadamente en Perú.
Acá los tuits de algunos personajes mediáticos.
Ivan Thays, conocido escritor y recordado por su romance con Mónica Cabrejos.
El columnista de Diario Exitosa, y dueño del blog Desde el tercer piso, en Twitter.
El Columnista de La República y escritor de El anticuario, manifestó su pésame en Facebook, tanto de Umberto Eco, como el del poeta peruano Eduardo Chirinos, fallecido el pasado 17 de enero.
Nunca faltan los que parodian al mediático candidato presidencial, Cesar Acuña.
El poeta y crítico literario, Jose Carlos Yrigoyen, se manifestó en Facebook, además de mencionar la muerte de la escritora Harper Lee, autora de la cásica novela Matar a un ruiseñor.
Jaime Pulgar Vidal, conocido docente universitario y autor de «El clásico: El inicio de una rivalidad».






