Lima, Perú (Spacio Libre/Reuters).-La Fiscalía confía en que el ex dictador Alberto Fujimori recibirá en las próximas semanas una condena de 30 años de prisión por abusos a los derechos humanos y prevé apelar cualquier pena menor a la que ha solicitado, dijo el miércoles el fiscal José Peláez.
Fujimori, de 70 años, enfrenta en Perú un juicio por cargos de homicidio, lesiones graves y secuestro durante su gestión entre 1990 y el 2000.
“La Fiscalía ha solicitado la pena de 30 años de privativa de libertad y estamos confiados en que la sala aplicará esa sanción al señor Fujimori”, dijo Peláez en una conferencia de prensa.
“En caso que esta (condena) fuese menor, indudablemente la Fiscalía, eventualmente, estaría formulando un recurso de apelación”, añadió.
Entre las acusaciones a Fujimori figuran la matanza de 25 personas, entre ellas un niño de 8 años, a manos de agentes del Estado bajo la sospecha de pertenecer al grupo terrorista Sendero Luminoso,en un solar de la zona conocida como Barrios Altos.
También se acusa al ex dictador por la desaparición de nueve estudiantes y un profesor de la Universidad Enrique Guzmán y Valle, La Cantuta así como el secuestro de opositores a su Gobierno, en los sótanos del Servicio de Inteligencia del Ejercito.
“Consideramos que existe una gran cantidad de indicios (…) que nos llevan a la convicción que el señor Fujimori es autor mediato de los delitos que se le imputan”, dijo Peláez.
El funcionario calculó que la sala que juzga al ex presidente podría emitir su sentencia a mediados de marzo. El juicio empezó en diciembre del 2007 y fue suspendido brevemente a mediados del año pasado para que Fujimori fuera operado de una lesión cancerosa en la boca.
Fujimori ya fue condenado a seis años de cárcel por otro caso, referido al registro ilegal de la vivienda de su ex jefe de espías Vladimiro Montesinos para extraer videos que supuestamente lo relacionaban con corrupción.
El ex mandatario fue extraditado en el 2007 desde Chile, a donde llegó sorpresivamente en el 2005 tras permanecer cinco años en Tokio, amparado en su doble nacionalidad peruano-japonesa.