
Por: Javier Contreras / @Javiperiodismo
La desnutrición infantil es un flagelo al que los peruanos nos hemos enfrentado a lo largo de nuestra historia republicana, no siempre con buen saldo. En la búsqueda de una perspectiva que explique cómo se da el trabajo actualmente en este campo entrevistamos al presidente de la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza, Federico Arnillas Lafert.
Sociólogo de profesión, Arnillas trabajó por más de 35 años en el diseño, ejecución y evaluación de políticas, programas y proyecto vinculados a la promoción del desarrollo, la participación ciudadana y el diálogo social.
En su curriculum figuran importantes cargos como: Presidente y Director Ejecutivo de la Asociación Nacional de Centros, la Secretaría Técnica de la Conferencia Nacional sobre Desarrollo Social – CONADES, Director del Centro de Investigación, Documentación y Asesoría Poblacional – CIDAP, entre otros.
Su voz, al hablar de pobreza y derechos humanos siempre es dilucidante.
¿Cuál es el estado de la desnutrición infantil en el Perú?
Es clave mirar el proceso, hay dos maneras de medir la desnutrición: La NCHS y OMS, del OMS solo tenemos información desde el 2007, históricamente en el Perú hemos usado en NCHS desde el 2ooo.
La tasa de desnutrición crónica ha pasado de 25.4% a 15.2%. Ha bajado 10 puntos porcentuales desde el final del gobierno de Fujimori a todos los años de democracia, es especialmente significativa desde el 2007; del 2000 a 2007 solo bajó 3 puntos porcentuales.

La mayor disminución se produce entre el 2007 y el 2011, el cambio en la política no se nota automáticamente, las actividades prioritarias a favor de la infancia es un acuerdo de la mesa de concertación y el Acuerdo Nacional, y el compromiso político en la campaña del 2006 los candidatos presidenciales entre ellos Ollanta y García, desde el 2008 se pone en marcha de un programa presupuestal estratégico que recoge las actividades prioritarias.
Hay que decir que finalmente hemos encontrado como país una política eficaz para reducir la desnutrición crónica que no había tenido cambios significativos desde el 2005.
¿Cómo se manifiestan tangiblemente estas políticas?
Tiene que ver con suplementación de hierro y ácido fólico, complementación alimentaria para gestantes, prácticas saludables para cuidado, control de crecimiento de niño sano, y un conjunto de prácticas preventivas, estas actividades se anuncian como prioritarias desde el 2006, para poder mirar el clasificador del gasto y la ejecución del gasto, esto fue aplicado desde el 2007 se colocaron 2700 millones de soles.
La tendencia de los dos indicadores es similar, ambos denotan la baja, la equidad en la asignación del recurso esta mejorando, salvo huecos como Huánuco y Loreto por ejemplo, están recibiendo menos de lo que necesitan para cubrir el déficit tan alto, Huancavelica ha venido teniendo una mejora significativa pero aún no es lo último.

¿Podemos ser optimistas? ¿Pensar que estamos por buen camino?
Pero no dormirnos sobre los laureles, optimistas porque venimos trabajando bien pero hay que trabajar más fuerte, porque estas cosas pueden variar muy rápido, como por ejemplo la anemia, se presentó a principios del 2012 no se distribuyó un lote de micronutrientes y se disparó a cantidad de anémicos, eso obligó a sacar una directiva para mejorar el uso del suplemento del hierro en la mujer gestante y los niños pequeños.
¿Esto trasciende a la parte física?
Aquí la clave es si estamos identificando los problemas adecuadamente, si tenemos las estrategias correctas de intervención, si sostenemos en el tiempo las medidas exitosas, y si corregimos los errores en la implementación del programa.
Se puede actuar mejor, tenemos que reforzar la prestación de los servicios en algunas regiones del país, la situación entre las regiones es desigual, ninguna está en cero, hay algunas con tazas muy altas como Cajamarca (29.9%), Huancavelica (46%), en ambos casos hay mejora pero lenta.
Loreto ha bajado 6 puntos lo que es mínimamente representativo estadísticamente, no sabemos como intervenir en selva, donde las parasitosis son muy fuertes y necesitan una estrategia preventiva con protocolos de atención.
Aún no alcanzamos el objetivo ni en las regiones con mayor desarrollo económico.
