
En declaraciones a la CNR, Onofre recordó que el convenio de la OIT establece que el peso máximo por trabajador de la estiba es de 55 kilos por carga y que a pesar que dicha norma fue ratificada por el gobierno peruano hace dos años, no existen mecanismos de control para velar por el cumplimiento de este acuerdo.
Así mismo, el dirigente de los estibadores recordó que existe la ley 29088, referido a la seguridad y salud en el trabajo de este sector. «Esta ley fue promulgada junto a su reglamento y estamos a la espera que los ministerios respectivos la hagan cumplir», señaló.
Precisamente, dicha norma establece en su Capítulo VI, que los gobiernos regionales, las municipalidades y los ministerios de Trabajo y Agricultura deben velar por el cumplimiento de las medidas en resguardo de la seguridad y la salud en el trabajo de los estibadores.
Onofre manifestó que en su labor cotidiana, los estibadores sufren de problemas lumbares, hernias y de la columna, producto del exceso de peso que cargan, llegando incluso a cargar sacos de 130 kilos por persona.
Precisamente, este y otros temas referidos a la implementación de la seguridad social, serán analizados en su X Congreso Ordinario a realizarse en la ciudad de Lima, del 19 al 21 de agosto.
dejen de utilizar el sudor ajeno para decir que ustedes estan haciendo una buena labor en el rubro de los estibadores, ya no pongan mas fotos del «SEEMMNº1», o es que acaso no se acuerdan que ustedes desafiliaron a estos compañeros entonces que promocionan si ustedes no hacen nada por la ley de pesos y medidas y si no pregunten a los estibadores del «SEEMMNº1», que realmente viven diariamente el trabajo infrahumano que realizan en el mercado mayorista Nº1,basta ya de mentir y de utilizar el dolor ajeno, solo piensan en lucrarse economicamente
MUY BIEN SU DEFENSA AMIGOS, MAS BIEN ESOS ESCRITOS ANONIMOS MAS PARECEN DE DESPITADOS Y FUERA S DE SITIO QUE OTRA COSA. SEGURO QUE ES ESE MUCHACHO ALGO ATACADO POR EL ESTRES DE MANEJAR CASI MEDIO MILLON DE SOLES EN UNA CUENTA PERSONAL SANTOS CHUQUITUCTO…¿OTRO FAENÓN?