Por: Jaime Canicoba / @Canicoba307
Actualmente, la Oficina Nacional de Gobierno Electrónico e Informática (ONGEI) de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) viene realizando una labor que tiene como objetivo agilizar y facilitar el acceso de los ciudadanos a la información y a los servicios del Estado.
Esta iniciativa de desarrollar en el futuro cercano lo que se conoce como una sociedad de la información integrada al avance de las telecomunicaciones en el planeta tiene la esperanza de implementarse a partir del segundo semestre del 2013, gracias a un proceso de socialización que ya empezó en 14 regiones a nivel nacional, en un trabajo de seminarios, charlas y talleres que busca ser de validación y colaboración conjunta con los ciudadanos.
El empuje por el desarrollo de capacidades y servicios públicos de calidad efectuado por el joven equipo de la ONGEI se concreta en el Plan Nacional de Gobierno Electrónico. Pero ¿cuál es el trabajo que específicamente se viene haciendo desde la ONGEI para acercar a los ciudadanos desde el punto de vista del gobierno electrónico?
Para ello, Spacio Libre fue el primer medio en entrevistar al ingeniero Ronal Barrientos Deza, quien tuvo la amabilidad de dedicarnos un tiempo para resolver algunas cuestiones básicas que se desprenden de la pregunta formulada anteriormente.
Ronal Barrientos nos explica que el objetivo del plan es dar al Estado una propuesta nacional que cuente con un norte de trabajo hacia el futuro, para lo cual se han de proyectar las necesidades de los ciudadanos en los años por venir, y lo que el Estado hará para satisfacer tales necesidades. Un concepto que el ingeniero indica como “pensar en ciencia – ficción”.
Para esto, la ONGEI ha hecho una radiografía “¿cómo estamos?” de las diversas poblaciones en el país, así como del gobierno central, y gobiernos regionales y locales, con la premisa de averiguar que tipo de gobierno electrónico se desea tener, cuál es la interacción con las entidades públicas y entre las mismas personas, además de los sueños que estas tienen.

Con los resultados de este análisis, Barrientos ejemplifica: “el sentimiento que tiene Madre de Dios no es el mismo que tiene Apurímac, porque Madre de Dios está más preocupada en la tala de madera y problemas mineros, mientras que Apurímac tiene otras preocupaciones”. Por esto, hay “la necesidad de particularizar, el tema de gobierno electrónico a cada región” al involucrarse historia, cultura y otros temas. Ya está iniciada la fase de sintetización, preparándose la presentación del Plan Nacional de Gobierno Electrónico y su estrategia.
“El Perú tiene un plan nacional del año 2006, y consideramos que los planes en temas de tecnología, de gobierno electrónico, tienen que ser anualmente modificables, reforzables, porque la tendencia en tecnología cambia. Ese norte tiene que ser ajustado cada año. Desde el 2006 al 2012 no hubo plan. El Estado Peruano, la entidad pública, y el ciudadano deben tener un norte, y para ese norte tenemos que alinear a las instituciones públicas, que generen servicios con cara al ciudadano, que el ciudadano también se sirva del Estado y que el ciudadano comunique con el Estado, con el Gobierno. Entonces, todas esas cosas están pensadas en este plan.
En lo referente a la inclusión en zonas con impedimentos económicos o de distancia, Barrientos resalta la recientemente aprobada Ley nº 29904: “Ley de Promoción de la Banda Ancha y Construcción de la Red Dorsal de la Fibra Óptica”, la cual como hombre de tecnología en el Estado considera como el antes y el después del internet, “la ley más grandiosa que ha podido dar el Ejecutivo” al obligar al Estado mismo a generar colectividad con cara hacia el ciudadano mediante tres tipos de redes a establecerse: Red Dorsal Nacional de Transporte, Red de las Instituciones Públicas, y Red de Educación.

El objetivo es alcanzar 195 capitales de provincia con red de fibra óptica. Pero aparte de la conectividad, el jefe de la ONGEI enfatiza la importancia de trabajar los contenidos y el acceso del ciudadano para que este se beneficie con esta banda ancha. Por esta razón se plantean los denominados Telecentros, con “voluntarios digitales” que ayuden a lograr una “alfabetización digital” del ciudadano de la calle y de las comunidades originarias (como los ashaninkas en el VRAE) integrándolos al mundo digital con respeto a su cultura, historia y costumbres, sin imposiciones. Una herramienta para comunicar necesidades y hacer negocios.
“Un Telecentro es el lugar donde el ciudadano que no tiene acceso a la información va a formarse en conocer lo que le brindan el mundo del internet y la ofimática. Va a mejorar sus capacidades y, si es un empresario, va a poder mejorar su productividad y estar conectado. En este concepto, no es una cabina de internet, sino un centro de formación del ciudadano. Ahí estamos haciendo la inclusión digital”.
Dos componentes completarán el objetivo de la red de fibra óptica en las 195 capitales provinciales
- Telemedicina: “El ciudadano común y corriente va a poder consultar hacia los médicos y especialistas todos los males que le aquejan. Hay estudios que comprueban que si se hace una telemedicina preventiva, se puede disminuir hasta en 20% la tendencia a la hospitalización.
- Bibliotecas virtuales: “Ya no serían las bibliotecas en su formato virtual, sino una biblioteca especializada para cada región. Digamos, la región del VRAE, bibliotecas que le permitan hacer uso y explotación del cacao, las frutas, el café, etc. Una biblioteca en Puno estará orientada, aparte de la biblioteca, en brindarle capacidades para la mejora de su productividad”.
“Entonces, por ahí va llendo la inclusión digital, que es la masificación de los servicios a los ciudadanos”, afirma Barrientos Deza.
Caso: Iquitos quiere Internet veloz
En Loreto, hace poco se inició una campaña por un mayor ancho de banda. Nuestro entrevistado señala que el tema es bien particular aquí, donde se tiene acceso solamente por satélite a lo virtual. Hay distintas propuestas: El Ministerio de Transportes y Comunicaciones plantea llevar fibra óptica, la ONGEI propone usar para ello el ducto de petróleo, y otras plantean la vía microondas. Lo cierto es que uno de los objetivos de la ONGEI es salvar este problema de conectividad, así como impulsar la inclusión digital en el VRAE.
“He estado hace poco en Angosteros, que es una comunidad indígena de la zona del río Alto Napo, en la cual hemos visto que con una telemedicina se puede ayudar a mejorar la calidad de vida y de salud de los ciudadanos, y también operar en el tema de la interconexión de centros educativos para que un profesor pueda, de repente, hacer cursos virtuales a los estudiantes. También hay la iniciativa del grupo de estudiantes de la Católica, que están haciendo la interconexión de centros educativos con escuelas en educación bilingüe. Entonces, también hay esas cosas que se podría, y que son parte, de hecho, de la inclusión digital”, señaló.
