Compartir
Foto: Internet
Foto: Internet

Por: Laura Arroyo Gárate

Digamos que no te gusta Susana Villarán. Digamos que no votaste por ella en el 2010 y que estás seguro de que en cualquier contexto preferirías votar por su contrincante. Es más, digamos que admites que tu rollo contra ella es personal, completamente emocional, casi irracional pero no por ello menos válido.

Digamos que perteneces al grupo de los que creen que esta alcaldesa no ha hecho absolutamente nada por la ciudad. Que es puro floro. Puede que me parezca mezquino pero, vamos, ¿quién soy yo para juzgar tus opiniones? Entonces, nadita. Villarán, a quien rotulas de “vaga”, “pituca”, “florera”, etc.  no ha hecho absolutamente nada, según tú.

Digamos que eres simpatizantes de Castañeda y, a diferencia de varios, no tienes el menor problema con admitirlo en voz alta. Te respeto. Crees firmemente que al margen de la corrupción, el robo o lo que fuere, lo más importante es que se haga obra.

Digamos que detestas con todo tu ser a la izquierda y cualquier cosa que se le acerque. Que los derechos humanos, en serio, no te parecen tan importantes y que crees que la Comisión de la Verdad miente con sus cifras. Digamos que estás convencido de que Alberto Fujimori no merece la condena que cumple  y que, es más, crees que es, al fin y al cabo, el mejor presidente del Perú pues “derrotó” al terrorismo.

Foto: Spacio Libre
Foto: Medallit Portilla / Spacio Libre

Digamos que no te interesa la política. Que te parece cochina, mentirosa y deshonesta. Que para ti TODOS los políticos son un asco y que prefieres pensar y discutir de cualquier otro tema antes que malograrte la sangre hablando de coyuntura o, peor aún, arruinarte la mañana leyendo periódicos. Crees que acercarte a ellos es una pérdida total de tu tiempo pues las noticias sólo son de sangre, basura y, por si fuera poco, política. No gracias. Paso.

Y vives en Lima.

Tal vez quien lee se sienta identificado en uno o más de un escenario de los arriba planteados. Creo que si ese es el caso, algo de razón tienes. Todos ellos son válidos e imagino que tendrás razones más que suficientes para situarte en cualquiera. Creo también que si vives en Lima es probable que quieras lo mejor para tu ciudad y en consecuencia para ti. Ninguno de los escenarios anteriores excluye esa premisa. Finalmente, soy consciente de que lo que es “mejor” para ti, no será necesariamente lo que resulte “mejor” para mí. Por eso no me interesa argumentar mi opción para este 17 de marzo a partir de la defensa a la actual gestión o del insulto a quienes impulsan la revocatoria. No. Para qué. Ese es un método bastante usado y no te quiero aburrir (tan pronto). Lo que quiero es soltar una practicidad. Un detalle muy pragmático y muy simple.

Foto: Vilma Huertas / Spacio Libre
Foto: Vilma Huertas / Spacio Libre

Si estás en cualquiera de los escenarios anteriores y quieres lo mejor para tu ciudad, aun cuando odies a Susana Villarán, por la razón que sea, o si crees que no hace ni ha hecho absolutamente nada, o prefieres que regrese Castañeda a continuar, a su manera, las obras que hizo durante sus dos periodos como alcalde, o detestas con todo tu ser a la izquierda y por tanto a la actual alcaldesa, o simplemente no te importa la política y por eso decides, por ejemplo, viciar tu voto o simplemente pagar tu multa; te pregunto, por qué crees que el “sí” sería una mejor opción.

Te lo pongo simple: Si para ti Susana Villarán es lo peor que le ha pasado a Lima y no hace nada, ni hará nada, ni logrará nada, ¿eres consciente de que aún su “nada” es más beneficioso para Lima (y para todos nosotros) que el cambio sucesivo de alcaldes que aún si quisieran hacer mucho, no lo lograrían pues no tendrían tiempo para ello? ¿Eres consciente de que aunque no te parezca suficiente, las reformas que se han iniciado podrían aunque sea avanzar (por no decir que podrían terminar) y, por tanto, en alguito, alguito, alguito (insertar todos los diminutivos que quieras aquí) sería mejor para nuestra ciudad frente al reinicio de obras, la nueva elaboración de estrategias, planes, estudios etc.? Estos, por cierto, tendrían que iniciarse en tiempo récord y, créeme, no lograrán avanzar mucho antes de que se convoque a elecciones, venga una nueva gestión y con ella, un nuevo equipo, nuevos planes, nuevas estrategias, etc. O sea, el “no se hace absolutamente nada” será una realidad flagrante.

Esta no es mi razón para marcar el “No”, pero es una razón que me pareció muy lógica. Como me dijo un querido amigo hace unos días: “lo poco o nada que haga Susana Villarán ahora, será siempre más de lo que podría hacer un sucesor. Yo voto “no” por eso. Y marcaré con ganas.” Razón no le falta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

4 × 4 =