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Ayacucho, Perú (CNR).- Luego de 24 años se inició la exhumación de la fosa común más grande del Perú, ubicada en la comunidad de Putis, altura de Huanta, Ayacucho. Se estima que esta fosa contenga los cuerpos de más de cien personas asesinadas por las fuerzas militares durante el conflicto armado interno.

Es importante recordar que en 1984, numerosas familias de las comunidades de Vizcatampata, Cayramayo, Sinhuamachayniyocc, Orccohuasi y Mashuacancha, acudieron al llamado de la base militar de Putis con la finalidad de buscar protección frente al hostigamiento y ataque de la subversión

“Hubo un llamado de pacificación: Vengan no va a pasar nada, por eso estamos acá (decían los militares)…ellos han venido con todas sus cosas (ganados, dinero, comida) a Putis para formar un centro poblado porque pensaban que iban a estar más tranquilos al lado de la base”, recuerda un familiar cuyos hermanos fueron asesinados en ese tiempo.
Sin embargo, una madrugada se les reunió, separando los varones de las mujeres con la finalidad de ultrajarlas, luego aduciendo que se iba instalar una piscigranja se les hizo cavar un hoyo, para luego fusilarlos y enterrarlos en dicha fosa.

El reporte recogido por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) da cuenta de que “el recuerdo de los familiares fallecidos los instó a buscar el lugar donde estos estaban enterrados, así como identificar los presuntos responsables del crimen. Es así que se logro tener los nombres de los oficiales que habrían participado en la matanza, los mismos que identifico como el oficial “Lalo”, el Teniente “Bareta” y el Comandante “Oscar”.
Norberto Lamilla, director de la Asociación Paz y Esperanza de Ayacucho, institución que viene apoyando este proceso y acompañando a los familiares de las víctimas, manifestó que es importante estar al lado de los familiares informándoles y brindándoles soporte emocional.
Por otro lado, informó que se viene coordinando con diversas instituciones públicas y privadas para cubrir los gastos del entierro de los restos, y que posiblemente se pueda construir un cementerio edificado con un monumento simbólico en reconocimiento a las más de cien personas asesinadas.

Se espera que las exhumaciones y el reconocimiento de restos se prolonguen hasta la primera semana de junio. El Equipo Peruano de Antropología Forense, que participa activamente en estas exhumaciones, la Fiscalía, la Asociación Paz y Esperanza, autoridades, líderes comunales y familiares vienen siguiendo muy de cerca este proceso, y esperan concluir favoreciendo el esclarecimiento de la verdad y la posibilidad de la justicia ante crimen tan atroz.

Simultáneamente a los trabajos de exhumación, se ha instalado el laboratorio para la identificación de los restos para que posteriormente sean devueltos a sus familiares, y lograr un entierro digno que es el anhelo de autoridades y comuneros de esas zonas.

Foto: Asociación Paz y Esperanza

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