Puno, Perú (El Comercio).- La opinión puneña ha dejado de lado por un momento sus problemas locales para tomar partido ya sea por el alcalde provincial, Luis Butrón Castillo, o por el obispo Jorge Carrión. Este último acusó al alcalde de presuntos negociados en el alquiler de los puestos de venta de cerveza durante la fiesta de la Virgen de la Candelaria.
Para algunos, como el presidente de la Hermandad Celadores de la Virgen de la Candelaria, José Coya, está muy bien que el monseñor Carrión Pavlich arremetiera contra quienes confunden las celebraciones de homenaje a la Virgen y dan preferencia a la parte comercial.
Otros, como Francisco Paca, presidente de la Cámara de la Pequeña Empresa y Microempresa de Puno, resaltan como hecho negativo que el obispo haya afirmado ser la única autoridad eclesiástica en las celebraciones de la Virgen de la Candelaria y, por tanto, el que debe decidir cuándo o cómo pueden hacerse los festejos de homenaje.
Sin embargo, los protagonistas del pleito permanecieron en silencio. El burgomaestre salió por viaje de trabajo a Lima, mientras que el obispo prefirió no atender a ninguno de los periodistas que pedían las pruebas de la acusación, que fue lanzada durante la homilía que pronunciara durante la misa solemne de la Virgen de la Candelaria.
De parte de los asesores del alcalde se supo que Luis Butrón, a su regreso, denunciaría al prelado por difamación.
*EL DATO
No declaran.* Los representantes de las empresas cerveceras no han públicos los montos que han invertido en el alquilar los puestos de venta durante la fiesta de la Candelaria.
Foto: Internet