
La participación de las mujeres en el mundo laboral, ha tenido un acelerado crecimiento, sin embargo, la capacidad de ofrecer empleos decentes no ha respondido a la proporción de esta inserción. En este sentido, la fuerza laboral de las mujeres se ha incrementado en todos los países de nuestra región, especialmente en los sectores de baja productividad con bajos salarios, sin contrato y en condiciones desfavorables, todo ello conocido como Trabajo Precario.
Hoy en día hemos visto muchos diagnósticos e informes que describen un escenario acerca de la situación, participación y representación de las mujeres en nuestra sociedad, recalcando que los avances más sobresalientes se reflejan en una mayor participación de las mujeres en los puestos de toma de decisión, en la lucha contra la pobreza, en la educación, en las políticas para la eliminación de todo tipo de violencia, en la construcción y en el fortalecimiento de los mecanismos gubernamentales para la igualdad.
En este sentido y con base a la plataforma de acción de Beijing y su posterior revisión 15 años después, podemos confirmar que en realidad estos avances han sido más lentos de lo esperado, y sobre todo muy desiguales en nuestra región. Es evidente que los retrocesos se reflejan en el impulso y aprobación de políticas públicas que respondan y sean coherentes a los convenios internacionales, y más aún, en la aplicación real de leyes que garanticen los derechos de las mujeres, así como la sostenibilidad de las políticas y planes de igualdad.
Por otra parte, también destacamos que, con relación a la economía, el aumento de la participación de las mujeres en el mundo laboral no ha venido acompañada de políticas antidiscriminatorias necesarias que reduzcan las brechas existentes. Los derechos laborales relacionados con la maternidad y el cuido, siguen manteniendo bajos niveles, son muy pocas las mujeres que tienen acceso a un Trabajo Decente.
Ante esta realidad, es indispensable que los sindicatos continúen con estrategias para que las mujeres se sigan organizando y participando activamente al interior de los mismos, incidiendo con ello, en las políticas sindicales y nacionales que tengan en cuenta la situación específica de las mujeres en el mundo del trabajo, estableciendo planes concretos para lograr un mayor empoderamiento de las mujeres trabajadoras de las Américas.
La Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas – CSA y su Comité Continental de Mujeres Trabajadoras de las Américas – CMTA reconocen y promueven el derecho que tiene toda mujer a optar por un trabajo decente y al desarrollo de políticas públicas que garanticen una calidad de vida digna.
Trabajo decente para las mujeres, en el centro de la agenda por la igualdad.
¡Viva el 8 de marzo!