Lima, Perú (Spacio Libre/CNR).- El analista en temas internacionales Ernesto Velit saludó la decisión del flamante presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien ayer ordenó el jueves el cierre de la prisión militar de Guantánamo (Cuba) en el período de un año y el cese de los interrogatorios con violencia a sospechosos de terrorismo.
En declaraciones al programa «Diálogo Directo» de la Coordinadora Nacional de Radio (CNR), Velit destacó que se trata del cumplimiento de una promesa electoral, que comprometía el cierre de «todas aquellas cárceles secretas que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y que según algunos analistas norteamericanos son más de 50».
Refirió que el trato aplicado por el hasta hace poco la gestión de George W. Bush a los sospechosos por terrorismo era «francamente violatorio no sólo de la Convención de Ginebra, sino de los más elementales derechos humanos».
Velit indicó que Guatánamo «fue realmente la vergüenza del siglo y el nombre de Bush va a ser recordado, entre otras cosas, por la forma como se comportó en cuanto a oficializar la tortura porque EEUU fue, durante su gobierno, el único país del mundo que oficializó la tortura».
Respecto al destino de los 250 prisioneros que permanecían en Guatánamo, el especialista señaló que ya se han iniciado las conversaciones con gobiernos que estarían dispuestos a recibir a los sospechosos por terrorismo, los cuales serían investigado en arreglo al derecho internacional.
En todo caso, los que no puedan ser recolocados en países extranjeros, serían trasladados a cárceles en Estados Unidos y sometidos a las reglas de la justicia norteamericana.
Barack Obama firmó tres órdenes ejecutivas. La primera establece un plazo para el cierre de la prisión y el inicio de una revisión de los procesos para determinar la reubicación, liberación o procesamiento de quienes siguen detenidos.
Esta orden suspende las comisiones militares para el trato de prisioneros y requiere que las condiciones en la instalación hasta su cierre sean humanas.
La decisión del cierre de la prisión es el primer paso en un largo y complicado proceso para determinar el destino de sus 250 reclusos, muchos de los cuales han estado detenidos por años sin ser juzgados.