Lima, Perú (Spacio Libre).- En una actitud que lo pinta de cuerpo entero, como un personaje maquiavélico, el Presidente de la República, Alan García Pérez, expresó anoche su «saludo y felicitación» al Consejo de Ministros y a su Presidente Yehude Simon por su capacidad de desprendimiento, confiando en que «ello servirá de ejemplo a otras personas e instituciones».
En horas de la tarde, el presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon, anunció que por unanimidad los ministros acordaron presentar al jefe de Estado la derogatoria del Decreto de Urgencia 01-2009.
La pregunta es: ¿García quiso «quemar» a sus ministros?, ¿quiso quemar a Simon? La decisión de aumentar el sueldo de los ministros a 22 mil 600 soles (casi 7500 dòlares) generó la reacción e indignación de la mayoría de la población y líderes de opinión que criticaron esta decisión en el marco del denominado «año de la unidad contra la crisis financiera».
García, que duda cabe, es un demagogo y eso nadie lo duda, y no es de extrañar que haya intentado quemar la figura de sus ministros con la intención de salir glorioso. Pero en el tema político, Simon no es una inocente criatura. Queda para el análisis (FPG)