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Acabadas las especulaciones, la PUCP decidió mantener su unión con la Iglesia Católica, la intervención del Papa Francisco ayudó a solucionar conflictos que parecían irreconciliables. La gran novedad es que Monseñor Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, no será más el Gran Canciller de esta casa de estudios y esa labor caerá sobre el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Monseñor Salvador Piñeiro, el elegido para apagar el incendio causado por su predecesor en la primera universidad peruana.

Dialogante, ecuménico, atento a las necesidades de los más pobres, pero fiel cumplidor de la doctrina de la Iglesia, así definen a Piñeiro sus amigos más cercanos/Foto: La República
Dialogante, ecuménico, atento a las necesidades de los más pobres, pero fiel cumplidor de la doctrina de la Iglesia, así definen a Piñeiro sus amigos más cercanos/Foto: La República

Actualización. 12/9/16 05:30 pm

Una vez publicada la nota, algunas fuentes de la PUCP se pusieron en contacto con Spacio Libre para aclarar algunos puntos relacionados a la función del cargo de «Gran Canciller» al interior de esta casa de estudios. Al respecto nos señalaron que es el presidente de honor de la Universidad. y que no tiene injerencia en los contenidos.

Es decir, las opiniones de Piñeiro serán «sus opiniones». Sin embargo nos señalaron como ejemplo, que hay algunos temas como el aborto en que la PUCP tiene, «institucionalmente, una posición históricamente en contra pero ello no impide que el tema sea debatido en cursos de todas las facultades, con pleno respeto tanto a opiniones conservadoras como las más liberales». 

Consultados si la PUCP termina ganando con este tema, nos señalaron que sí, que con todo el proceso la universidad termina ganando frente a un litigio en el que Cipriani hizo entrar a la universidad, y que seguirá siendo Pontificia y Católica pues a «las autoridades nunca se le ocurrió romper con Roma».

NOTA ORIGINAL

Redacción Spacio Libre
@SpacioLibre

Conocida la propuesta de entendimiento entre el Vaticano y la PUCP (que si bien debe ser ratificada por la próxima Asamblea Universitaria del 14 de octubre entrante, se da por descontada su aprobación toda vez que cuenta cuenta con el visto bueno del rectorado y de la Iglesia), la salida de Monseñor Juan Luis Cipriani del puesto de Gran Canciller de esta casa de estudios se da por descontada y de esta manera se abriría la puerta a que el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, es decir, Monseñor Salvador Piñeiro tome ‘el fierro caliente’ que significa suceder a un personaje tan controvertido como rechazado en el seno de esta comunidad universitaria, y de toda la sociedad limeña. A estas alturas, tiros y troyanos rechazan al obispo del opus dei, y piden que los dos años que faltan para su dimisión pasen pronto.

A sus 67 años, al carismático prelado, hasta ahora arzobispo de Ayacucho, le toca afrontar quizás el cargo más difícil de su carrera en la Iglesia. Diocesano, un párroco de la vieja escuela, por casi diez años se desempeñó como obispo castrense, ese es Piñeiro, que – de no mediar inconveniente- será desde el próximo 14 de octubre el gran Canciller de la PUCP.

Pero, aquellos que esperan una gran revolución no se ilusionen, pues no se trata de lo que algunos llaman un sacerdote de la ‘nueva ola’, por el contrario, es un sacerdote clásico, está abiertamente en contra del uso y distribución de la píldora del día siguiente («es un microaborto», señaló hace algunos días), así como del aborto, de la unión civil matrimonial de homosexuales, de la eutanasia, etc. En este aspecto, los representantes de la iglesia esperan que mantenga la doctrina católica como espíritu que inspiró la fundación de esta casa de estudios.

Sin embargo, sus amigos cercanos lo señalan como un hombre de paz, de mucho diálogo, abierto a personas que piensan distinto y que sabe escuchar.

«La Católica necesita un Canciller que en nombre de Dios, vaya dispuesto a dialogar, a encontrar puntos en común y desde ellos recuperar la identidad de esta querida casa de estudios, creo que Salvador es el indicado», señaló a Spacio Libre un sacerdote de la diócesis de Ayacucho.

De las primeras cosas que tendrá que hacer el nuevo gran Canciller será restablecer las clases de teología en la PUCP, reintegrar a los sacerdotes que impartían clases y que salieron a causa del litigio, e iniciar una fina pero profunda actividad pastoral, para lo cual seguramente la presencia del Padre Gastón Garatea, será fundamental.

Estaremos atentos…

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