Pisando Fuerte: ¿La Ciudad del Nunca Jamás o la Ciudad del Terror?

Por: Guillermo Pérez Herrera

¡ Holas! aqui medio entre entumecido y achatado, por el frio húmedo, galopante y tremebundo de nuestra tres veces coronada Villa (léase LIMA), siempre chismosa, humeante, contaminada y llena de sorpresas, desde que te levantas de tu siempre discurrido y agitado sueño, toda vez, que el mañana se va más rápido que antes, sin dejar huella, y, más atrevido que barra brava en tiempo de clásico U-Alianza.

Ciertamente, aquí cada día es para los record Guinnes o tal vez para publicarlo, con sorna, en alguna de esas paginillas de hazmereir, que ponen en los Bancos limeños, para que no te mueras del aburrimiento, cuando esperas que te den tu turno, peor aún, si estas con la consabida letra N (traducirlo como que no eres cliente del referido ente financiero) . Digo esto, porque como se acercan las Chonguinadas electorales, perdon, las elecciones municipales, vemos cual fantástica saga de terror, cientos de huecos, con hermosos letreros «Estamos Trabajando» o tal vez debiera ser «, Estamos cerrando los hoyos…¡del presupuesto! , dado que se desata un embotellamiento masivo de vehículos, en calle o récodo al cual tengamos que ir, produciendo más de un pre infarto (sobre todo si la hora te gana y corres peligro que te dejen sin chamba) o una buena mentada de madre, carajazo o algo que se le parezca.

Inca Kola ¿El sabor de lo nuestro?

Por: Wilfredo Ardito (en Facebook)

-¿Qué es eso, che? -preguntó la niña.

-Es una gaseosa de Perú que le han traído a mi papá –respondió la pequeña dueña de casa.

-¿Puedo probar? –pidió la visitante.

Mi amigo, que llevaba diez años viviendo en Buenos Aires, palideció.

-No sé si te gustará. ¿De verdad querés? –preguntó vacilante.

Ella asintió, sonriente.

–Te serviré un poquito, no vaya a ser que no te guste.

-¡Está buena! –exclamó ella – ¿Puedo tomar un vaso?

-Bueeeno… -asintió él, y era evidente por su expresión abatida que pensaba: “Ahora todos estos pibes van a querer”

Efectivamente, la niña les avisó a sus compañeros de juego.

Yo me sentí contento por el éxito de la Inca Kola que había llevado, aunque estaba apenado por mi amigo, que ante el entusiasmo infantil, debió conformarse con una dosis diminuta.

En otra ocasión, llevé una Inca Kola a la casa de dos amigos que vivían en Centroamérica y generé involuntariamente un conflicto de pareja:

-¡Te la estás tomando toda! –exclamaba él.

-¿Y qué? ¡Tú estuviste en Lima este año y tomaste bastante! –reclamaba ella.

Cuando un peruano vive en el extranjero, la Inca Kola es uno de los elementos que marca la nostalgia, asociada muchas veces a las añoranzas alimenticias, sea que uno extrañe los anticuchos, una Bembos o el chi jau kay.

Reflexión sobre las vuvuzelas


Foto: DPA
(NdeR).- Este artículo salió publicado el último domingo en el Diario La Primera. Lo interesante, aparte de la posición del autor en contra de las benditas vuvuzelas, es el análisis que hace sobre los límites que existen o que se generan en la interculturalidad y la tolerancia. Lo que para algunos es salvaje, para otros es normal y parte de su vida. Incluso las culturas ajenas a la peruana, pueden vernos a nosotros de manera rara o salvaje. Incluso para los limeños las tradiciones del ande y la selva pueden parecer extrañas… en todo caso, este artículo refleja bien el tema de la Interculturalidad.

Por: Alexandro Saco
Un mundial en África tenía que mostrar algo distinto. Las “vuvuzelas” y su constante zumbido, permiten observar lo relativo de la forma de entender las cosas. Si bien en los estadios existen sonidos de tambores, cornetas, cantos y hasta explosiones, lo de las vuvuzelas, que pueden llegar a sonar decenas de miles a la vez, es distinto: no paran durante los noventa minutos, tanto así que ni la radio ni la televisión pueden ocultar su presencia.

Algunos jugadores y entrenadores siguen solicitando que los organizadores de Sudáfrica 2010 prohíban su uso en los estadios porque desconcentra; ante ello la respuesta fue primero dudosa, pero luego contundente: No se prohíben las vuvuzelas porque es la forma en que los sudafricanos se expresan al ver el fútbol en los estadios; “respeten nuestra cultura”, dijo el vocero oficial. Si bien tiene sentido su defensa, este hecho permite acercarnos a los límites de la interculturalidad, que se manifiesta en muchos campos.