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"La unión civil es un contrato por el cual dos personas aceptan compartir sus pertenencias, posesiones presentes y futuras y cohabitar bajo el mismo techo, y todos y todas tenemos el derecho de unirnos civilmente con quien gustemos" / Foto: Por una sociedad de respeto (Ecuador)
«La unión civil es un contrato por el cual dos personas aceptan compartir sus pertenencias, posesiones presentes y futuras y cohabitar bajo el mismo techo, y todos y todas tenemos el derecho de unirnos civilmente con quien gustemos» / Foto: Por una sociedad de respeto (Ecuador)

Por: Francisco Pérez García / @franco_alsur

Quería iniciar esta columna, este espacio con los amigos de La Linterna(*), escribiendo algo sobre la discusión de la Ley de Unión Civil para personas del mismo sexo en la comisión de Justicia del Congreso pero prefiero referirme a algo que me hace cuestionar a diario en qué clase de país vivimos y que tipo de sociedad y humanidad estamos formando.

Puse un comentario respecto a la discusión de la norma en mi Facebook, comentando la manera en que traficaron la propuesta de ley de Carlos Bruce, mezclándola con proyectos fujimoristas y pepecistas referidos a la “unión solidaria”, una figura bajo la cual no se modificaba nada de lo ya establecido, sino que hablaba prácticamente de contratos entre dos personas.

De inmediato recibí varios comentarios, de gente mayor y menor que yo, con mucho sarcasmo algunos y con mucha seriedad los otros, desde el clásico “Ya fuiste tío jajaja” hasta el “tendrán que esperar los gays cumplir sus ansias de unirse vestidos de blanco” y sin dejar de lado el “cuál es la relevancia de este tema cuándo hay cosas más importantes que intentar cambiar lo que es natural.”

Realmente me molesta porque son amigos o gente cercana que uno piensa que podrían tener algo más que una venda producto de creencias religiosas, prejuicios o simplemente ganas de hacer joda con temas que pueden resultar serios. Y lo lamentable del asunto es que solo lo que apareció en mi muro, es una muestra de las miles de reacciones que hay en diversos lugares, amparadas en el “derecho de las mayorías”, y el “que se habrán creído estos maricones” para desprestigiar el derecho que tienen millones de personas a defender su futuro.

¿Se han tomado la molestia de soltar el tema en una conversación familiar o amical? Háganlo. ¿Han visto los comentarios que aparecen en las webs informativas cuando se publica algo sobre el tema? Háganlo.

Y si le dan la razón a quienes califican este tema como una “cosa de locas” o si están de acuerdo con quienes creen que la homosexualidad es una aberración o un insulto a la naturaleza, pues entonces no se dignen a reclamar cuando en algún momento sus derechos “heterosexuales” sean violentados, no me llamen para participar en una marcha por “nuestros” derechos o por la repartija o por lo que sea… Simplemente, vean a sus hijos y piensen si ese es el país que le quieren dejar, con prejuicios, discriminación y un ostracismo total frente a lo que le pasa a los demás.

(*)Publicado originalmente en la web de La Linterna Radio

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