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La primera marcha “Ni una menos” concentró a medio millón de personas en todo el Perú. La convocatoria desde las redes consiguió que mujeres y hombres se cuestionen sobre la violencia de género institucionalizada en el país. El reclamo de las sobrevivientes y sus familiares fue acompañado por una multitud que criticó la indiferencia del sistema judicial, Estado y sociedad.

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El inicio de la marcha antes de que un grupo cualquiera se metiera a la fuerza. Foto: Karina Tamayo.

Texto y fotos: Karina Tamayo
@KarinaTamayoT

La convocatoria ‘Ni Una Menos Perú: Tocan a unas, tocan a todas’, nació de la idea de un grupo de mujeres, el 16 de julio, en un chat de Facebook. Seguido de un grupo cerrado con el propósito de que miles de mujeres se sintieran acogidas para contar sus testimonios y asì lo hicieron. Luego se expandió mediante Twitter y Facebook. Y pervivió gracias al gran movimiento de mujeres organizadas.

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Todas las violencias totalmente reprochables. Foto: Karina Tamayo.

El último sábado, en la marcha #NiUnaMenosPerú: Tocan a una, tocan a todas —que se realizó en Lima, en todas las regiones y en varios países del mundo—, las mujeres supervivientes, de las agresiones de las que fueron víctimas se revelan, nos comparten sus historias y se unen al movimiento que exige un país libre de violencias contra las mujeres.

NI VÍCTIMAS, NI VICTIMARIAS

Valientes. Han superado el miedo a la muerte. Su fortaleza es tal, que su presencia en la concentración, sube la temperatura del ambiente de un sábado gris de invierno. Los ojos del mundo están puestos en ellas. A raíz de sus casos y la impunidad que reinó sobre ellos, se desencadenó un movimiento que parece imperecedero.

A las 4 de la tarde en todo el Perú comenzó la movilización. El primer bloque lo encabezaron las sobrevivientes Lady Guillén, Cindy Contreras, Cirila Anyosa (madre de María Elena Chumbimune), Silvia Vásquez-Lavado, Antonella Rabanal, Jefri Peña, entre otras.

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Cirila Anyosa, Lady Guillén y Jefrey Peña encabezando la marcha. Foto: Karina Tamayo.
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La actriz Emilia Drago, posteriormente denunció la presencia de un grupete político al inicio de la marcha que se metió unilateralmente. Luego se supo que el grupo estuvo encabezado por el abogado Julián Palacín. Foto: Karina Tamayo.

LOS TESTIMONIOS

Lizeth Rosario Socla Guillén. 

De 26 años, cursa el noveno ciclo de Derecho en la universidad Inca Garcilaso de la Vega y realiza sus prácticas pre-profesionales en el Estudio de Abogados Peralta-Garcés. Lady, como se le conoció en el mundo de la farándula, se encarga de orientar a las denunciantes por violencia familiar sin costo alguno.

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Lady Guillén es uno de los rostros mediáticos de la marcha. Foto: Karina Tamayo.

Superviviente. En el 2012, fue brutalmente golpeada y violentada por su ex-pareja, Rony García. Prefirió vivir y juro que no descansaría hasta que se le haga justicia. Después de 4 años lo sentenciaron solo a 4 años de prisión suspendida y el pago de S/27 mil como reparación civil.

Cuando ella marchó junto a otras sobrevivientes por justicia, su agresor disfrutaba de su viaje.

Apelará. La decepción al fallo del sistema judicial le duró solo un par de horas, se puso de pie y hoy su caso junto al de Cindy Contreras -quien fue agredida por Adriano Pozo que solo recibió una pena de un año de prisión suspendida-, son investigados por la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA).

Cirila Anyosa

Cirila es madre de María Elena Chumbimune, joven asesinada por Erick Espinal, universitario y fanático de los videojuegos-, quien la asesinò a puñaladas por negarse a tener relaciones sexuales y luego arrojó el cuerpo a una zanja en Surquillo.

Su muerte se pudo evitar. Solo 6 meses antes Espinal fue denunciado por tentativa de violación y homicidio en agravio de Marilyn Díaz. Sin embargo, salió libre porque la joven no tenía los recursos económicos para seguir con el proceso. Además, las autoridades judiciales no tomaron medidas drásticas en su momento con el hoy confeso asesino.

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Una madre que sigue luchando por la memoria de su hija. Foto: Karina Tamayo.

Victoria Vigo

Piurana de nacimiento. Hace 20 años, le hicieron una cesárea y la esterilizaron contra su voluntad, en el hospital de EsSalud en Piura.

Impunidad. Hace unas semanas, el país fue testigo de un caso más de impunidad: el archivamiento del caso de las esterilizaciones forzadas, a cargo de la fiscal Marcelita Gutiérrez de la Segunda Fiscalía Supraprovincial de Lima.

No se detiene. Victoria, junto a otras mujeres sobrevivientes del mismo caso, pedirá anular el archivamiento, y si se reincide en la impunidad irá hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

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Victoria Vigo, esterilizada por el régimen fujimorista. Foto: Karina Tamayo.

Jefrey Peña

Jefrey es trans y sabe lo que quiere. Es promotora de salud sexual. No se calla nada.

En octubre del 2007, recibió múltiples lesiones graves por cinco sujetos homofòbicos en Ate. Peña salía de realizar su trabajo de voluntariado como orientadora sexual, pasó por una zona cercana a la carretera central en uno de los accesos a la DIROES donde pululan cantinas y discotecas que funcionan en la calle. Un grupo de varones decidió que Jefrey era rara y había que hostigarla, silbarla, y ante el desplante insultarla y luego pegarle, tal vez matarla. Golpeada y sangrando Peña corrió hacia una camioneta de la División de Operaciones Especiales de la Policía. Dos agentes, lejos de ayudarla la discriminaron, le dijeron que no era su trabajo y la dejaron otra vez a merced de los violentos.

En medio de sus cicatrices -le infligieron numerosos cortes en el rostro, brazos y piernas con picos rotos de botella- la esperanza germinó. El Segundo Juzgado Penal de Chosica sentenció a los responsables a cuatro años de prisión y al pago de una reparación civil.

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Jefrey Peña, luchadora. Hoy trabaja para que casos como el suyo no se repitan. Foto: Karina Tamayo.

Antonela Rabanal

Estudia Comunicaciones y no tiene miedo. Defender su identidad como lesbiana le ha costado ser víctima de violencia en su propio hogar. Las patadas, los golpes y los insultos de su propia madre y de su padrastro, llevaron a Antonella a denuncia a su progenitora Nelly Roca por maltrato y discriminación. Hoy, su caso está en manos del Poder Judicial, Mitsui su novia, la apoya y juntas han sabido hacerle frente a la adversidad.

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Porque para algunos ser lesbiana también es motivo para recibir una golpiza. Foto: Karina Tamayo.

Betty Espinoza 

Alerta y ejemplo para otras mujeres. Sufrió tentativa de feminicidio y violación sexual por parte de su agresor, su esposo Carlos Díaz y escapó de la muerte. Increíblemente lo soportó diez años. Cuando buscó justicia en Arequipa no le dieron la razón. Hoy está en Lima  para buscar el apoyo de la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA).

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Diez años de violencia y al fin pudo gritar que ya no lo iba a soportar más. Foto: Karina Tamayo.

Nada será igual. Esta marcha ha marcado un antes y después en la conquista de los derechos de las mujeres. Los fallos aberrantes a los agresores de Lady Guillen, Cindy Contreras y miles de mujeres más, han desatado el estallido en las redes sociales y la furia colectiva que tomó las calles para gritar que #NiUnaMenos.

Una sola chispa puede encender la pradera. El 13 de agosto ocurrió. Interpela, reclama, exige y vencerás. Reacción y acciòn. Todos con diferentes historias tenemos un solo deseo: basta de violencia contra la mujer.

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El Poder Judicial avasallado por una multitud que le increpa su silencio y complicidad / Foto: Ni Una Menos Perú
Un comentario en «#NiUnaMenosPerú: Tocan a una, tocan a todas. Los casos emblemáticos»

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