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Fortunato Pablo Urcey, 68 años,  obispo de la prelatura de Chota (Cajamarca) desde el 2005,  nombrado por Roma, visitador de la comunidad de «Sodalicio vida cristiana» en razón de las denuncias de violación y demás atentados contra los derechos humanos perpetrados por miembros de esta comunidad, cargo que lo pone en el ojo de la tormenta y más luego que los periodistas Pedro Salinas y Paola Ugaz publicaran su libro «Mitad Monjes, mitad soldados», lo que ha traído el tema a la agenda nacional.

Mons. Fortunato Urcey, obispo de Chota/ Foto: Aciprensa
Mons. Fortunato Urcey, obispo de Chota/ Foto: Aciprensa

Redacción Spacio Libre
@SpacioLibre

¿Por qué Monseñor Urcey y no otro más «mediático» como Salvador Piñeiro, Pedro Barreto, o el propio Bambarén? ¿Por qué sacar a este religioso anciano de una zona misionera, y de por sí conflictiva, para darle un peso mayor? ¿Por qué mejor no enviar un sacerdote desde la misma Roma con indicaciones precisas?, éstas y otras preguntas fueron las que nos hicimos todos cuando nos enteramos que desde abril de este año, quien investiga a la mencionada orden es el sacerdote de origen español e integrante de la congregación de los Agustinos Recoletos.

Desde el seno de la Iglesia, Spacio Libre pudo conocer que el nombramiento de Urcey responde a la voluntad del mismo Vaticano de tratar el tema lo más lejano a los medios de comunicación posible.

«Roma quería evitar que el visitador esté muy expuesto a los medios de comunicación, que hable lo menos posible con la prensa y que haga su trabajo (visitar las comunidades sodalites y entrevistarse con sus miembros) en la mayor discreción posible, por eso se evitó entregar este encargo a un religioso que tenga sobre sus espaldas mucho asedio de los hombres de prensa y en este perfil, la figura de Urcey resulta como anillo al dedo», dijo la fuente.

Y es que Urcey, es de esos obispos que la tienen muy clara: Su prédica defiende todos los dogmas de la Iglesia y no se refiere, ni por asomo, ni de casualidad, a la política, no opina del trabajo de las autoridades, ni muestra su simpatía por alguno de los candidatos, entonces, no será posible asociarlo a algún grupo de poder, como por ejemplo, se liga al arzobispo de Lima con el partido fujimorista.

Entonces, ¿Qué se puede esperar del trabajo del obsipo?-según se supo- el Vaticano espera un trabajo de al menos seis meses y un amplio informe en el que se detalle qué de cierto es lo se dice de los Sodalicios, la promesa es que actuarán con dureza, pero han pedido al p. Fortunato que no «levante mucho polvo», es decir, que trabaje sin hacer ruido, y evitando -en la medida de lo posible- aparecer en canales de TV, radios o diarios explicando los avances que vaya teniendo.

Urcey, hará su trabajo, en la seguridad que no habrá encubrimiento. Quienes lo conocen, dicen que su moralidad le impediría cubrir un asunto de tal magnitud. Esperamos, de verdad, que esto sea así.

 

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Por Spacio Libre

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