
En lo que a mí se refiere, me merece respeto el intelectual o el político que dice lo que cree, hace lo que dice y no utiliza las ideas y las palabras como una coartada para el arribismo. (M.V. Llosa sobre Henry Pease en «El Pez en el agua»)
Políticos honestos en la historia del Perú hay pocos, por el contrario abundan los que han aprovechado el encargo popular para llenarse los bolsillos y las cuentas de los bancos de dólares, construirse inmensos palacios en las zonas más residenciales o enviar a sus hijos a estudiar en las mejores universidades del mundo, beneficiar con importantes cargos a sus familiares y amigos, o conmutar las penas a sus copartidarios, cómo olvidar a los que hacen lobby para que se promulguen leyes que beneficien a sus empresas y sabrá Dios cuanta cochinada más que aún no nos enteramos.
Por eso, la partida de Henry Pease nos duele tanto, porque él no pertenecía a esa recua de politiqueros baratos que llegan al poder en busca de beneficios propios, todo lo contrario, él fue siempre un caballero de la política, vivió para la política y no de ella, demostrando en todo momento su amor por la democracia, por buscar un Perú mejor, su desaparición no solo le duele a la izquierda (de la que fue un gran líder), sino que nos duele a todos, a los de derecha, a los del centro, a los sin bandera… en general a los peruanos que lo respetamos, admiramos y valoramos en su justa dimensión.
Sí, estimados lectores, la llama que mantenía con vida el corazón fulgurante de uno de los grandes políticos peruanos contemporáneos se apagó, ya no le veremos más paseando por los jardines de la Universidad Católica, tampoco podremos recurrir a él los periodistas cuando necesitemos de un análisis sobre tal o cual medida del gobierno, ahora él descansa junto a José Carlos Mariátegui, Alfonso Barrantes, Javier Diez Canseco y seguramente también con Fernando Belaúnde, Valentín Paniagua, así nos lo imaginamos, denunciando los abusos de gobernantes corruptos, defendiendo el orden democrático, así lo conocimos y así pasará en el imaginario colectivo a la perpetuidad.
Una trayectoria impecable
Mucho se ha dicho y escrito sobre él, sobre su impecable trayectoria en un medio político que se caracteriza por ser sucio y corrupto, nosotros solo queremos resaltar su auténtica vocación, la misma que ya se manifestó durante su época de estudiante, cuando destacó por ser un líder audaz, entregado y defensor de sus compañeros, su paso como presidente de la FEPUC marcó el inicio de su camino. Luego vino su presencia como teniente alcalde de Lima, durante el gobierno municipal de Alfonso Barrantes, y en el 92 llegó al Congreso, del que fue parte hasta el 2006, y uno de sus mejores presidentes.
Siempre destacó por ser un hombre honrado, honesto, un demócrata a carta cabal, copartidarios y rivales lo reconocieron como un hombre intachable y en virtud de esos valores que predicó testimonialmente es que fue condecorado con la Orden El Sol del Perú en el grado de Gran Cruz (2005), la Medalla de Honor del Congreso de la República del Perú en el grado de Gran Cruz (2004), Medalla de Honor del Tribunal Constitucional “José Faustino Sánchez Carrión” por haber cumplido una actuación distinguida en el ejercicio profesional y académico en defensa de los principios y valores del Constitucionalismo y el Estado de Derecho (diciembre del 2006), Gran Cruz extraordinaria de la Orden de la Democracia. Cámara de Representantes de la República de Colombia (2003), entre otras importantes distinciones.
Destacó además por ser dueño de una pluma vigorosa, la misma que lo llevó a publicar monumentos de la política y la democracia, los mismos que se han vuelto libros de cabecera para quienes estamos inmersos en la política, el derecho o el periodismo, por mencionar solo algunos que quien escribe esta nota leyó y quedó impactado: «La oposición democrática al fujimorato: Valentín Paniagua en su momento culminante», «Reforma Política (para consolidar el régimen democrático)», «Por los pasos perdidos. El parlamento peruano entre el 2000 y 2006», «Así se destruyó el Estado de Derecho», «Perú 1968-1980: Cronología Política», «La democracia y sus instituciones en debate». A las 10 de la noche del sábado 9 en una de las salas de la Clínica Angloamericana, el gran político que hemos descrito y para quien todos estos adjetivos quedan cortos, partió rumbo al firmamento de los grandes políticos, desde allá esperamos que continúe su perpetua vigilancia por el orden democrático de nuestro país.
Desde Spacio Libre, nos unimos a las muestras de condolencia a su familia por esta sensible pérdida.
