PLAN D´ESCAPE. El Gran Show o El Gran Chongo de la política peruana
Por: Francisco Pérez García
Gonzalo Alegría, candidato a la alcaldía de Lima por Acción Popular, le dijo a Rosa María Palacios en una de sus últimas entrevistas previas al cierre de campaña que «he obtenido más resultados haciendo cosas absurdas como ponerme un pijama rojo o disfrazarme del Increíble Hulk (…) mi preparación política en Europa y mis propuestas técnicas, aquí no funcionan».
Duro, pero cierto. Uno hace un recuento rápido sin pensarlo mucho y se da cuenta que las mejores fórmulas que funcionaron en el pasado para obtener votos fueron los hechos anecdóticos o la autoridiculización llevada a su máximo esplendor. Para muestra algunos botones: el 13 en la nalga de Susy Díaz, el tractorcito de Fujimori, el paseo a caballo de Federico Salas, el «pobrecitos los viejitos» de Barrón, la escobita y la imitación de Carlos Alvarez a Fernando Olivera, entre otros.
Y en estas elecciones municipales, que aún no se van (por obra y gracia de los entes electorales), no ha sido la excepción. A la consabida autoconfesión de Alegría, se suman el «helicóptero» de Alex Gonzales, que le permitió algunas primeras planas y un porcentaje nadita despreciable, el «huevo móvil» y el «súper huevo» de Fernán Altuve y en provincias el loretano besucón, el «Còndorman» cusqueño, volviendo a Lima, el duchazo con ropa de Morey, entre otros.
Es decir, la política llevada al ridículo, a la huachafería y apelando al sentido poco crítico de los electores o creyendo que están al frente de débiles mentales que no responden a otra cosa más que a lo sensorial, al placer culposo del reirse de la ridiculez del otro, al extraño defecto de «votar por el más chistosito».
