VOZ ALTERNA. Mis recuerdos políticos

VOZ ALTERNA. Mis recuerdos políticos

Por: José Silva Merino
Es poco lo que recuerdo de la política en mis primeros años. No obstante para mi primera columna aquí, intentaré forzar mi memoria algo más de lo normal. Creo que mi primer recuerdo de la política en sí viene de una pelea entre papá y mamá. Si bien solían discutir mucho, aquella vez la razón tenía cuatro letras: APRA. Mi papá había perdido el trabajo ocho meses después de haberlo conseguido. El nuevo alcalde de Piura (donde nací y viví hasta los 12 años) llevó a todos los compañeros. Mi padre nunca más volvió a laborar porque a los meses se mató manejando borracho una moto.

Luego de esto, recuerdo mucho a mi abuelita leyendo -sobre la mesa de la tienda que teníamos- un diario Correo. Claro que ese diario no era para nada el que hoy es, y menos en su versión limeña. Mi abuela leía siempre al mediodía, y lo hacía en voz baja, susurrando palabra por palabra. Por ese entonces las noticias eran las mismas de hoy, corrupción de funcionarios, peleas entre políticos y una que otra nota deportiva. Es preciso mencionar que mi abuela era fujimorista, a pesar de que ya de grande yo logré verificar que muchas de las supuestas obras que el chino realizó en su barrio, en realidad eran inventos. Su pasión para defender a Fujimori a veces era muy obvia.

Mi mamá, por el contrario, no simpatizaba con ningún político. En el 90, ella renunció a su trabajo en el Seguro Social. Pensaba que el chino la iba a evaluar y por ende la echaría. Luego de esto me recuerdo escuchando RPP. Digamos que eso fue parte de mi destino no tan feliz. Yo siempre competía con mi hermano en poner la mejor radio musical. Para entonces en casa éramos 3, pues papá ya no estaba. Yo siempre buscaba una cumbia muy movida y Felipe, mi hermano, se preocupaba algo más por alguna que tenga una letra más bonita. Las competencias cada uno con su radio en alto volumen, siempre fueron muy especiales. Quise mucho a mi hermano, pero una tarde murió ahogado en una piscina. Días después de su desaparición, decidí no volver a escuchar música. Fue ahí que descubrí a esa emisora de noticias que hoy es un monstruo inmenso. Escuchaba la emisora de lunes a viernes, en el equipo de sonido y en mi walkman. Empecé así a nutrirme de noticias de todo tipo. Me emocionaba con los titulares y más aún con el flash informativo de último minuto.