Chávez y Uribe: ¿voltearon la página?.

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Por: José Trujillo Ripamontti (*)

Así, por lo menos, parece para las cámaras, pero, en realidad, la ‘reconciliación’ entre los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y Colombia, Álvaro Uribe, sólo sería un repliegue estratégico de ambos jefes de Estado.

Aunque, para muchos, deben haber resultado creíbles los golpes de pecho dados por Uribe, al reconocer que debió llamar a su homólogo llanero en noviembre del año pasado antes de anunciar que suspendería su mediación con las FARC, para la liberación de rehenes.

Menos creíble, posiblemente, resulten las palabras de Chávez: “A partir de hoy comienza una nueva etapa. Hemos decidido retomar el camino que venimos construyendo desde que usted (Álvaro Uribe) llegó a la presidencia. Vamos a voltear completamente la página”.

Lo realmente cierto es que Chávez ha quedado ‘muy mal parado’, luego de la impecable liberación, sin su ayuda, de Ingrid Betancourt y de otros 14 rehenes de las FARC, y no le conviene mantener una enemistad con un presidente como Uribe, que tiene hoy más del 90 por ciento de apoyo de la población colombiana. Además, la figura del colombiano ha alcanzado una gran importancia en la región sudamericana.

Y, si bien recibió el agradecimiento de Ingrid Betancourt por su intervención en la negociación con la guerrilla, la ex candidata presidencial colombiana también le pidió que, junto a los mandatarios de Ecuador, Rafael Correa, y Argentina, Cristina Kirtchner, ayude a fortalecer la democracia en Colombia y no a las FARC.

La frase de Chávez, durante la conferencia de prensa con Uribe posterior a la reunión que ambos sostuvieron en Punto Fijo, a 370 kilómetros al noroeste de Caracas, es casi confesional sobre su temor a ver disminuida su influencia en algunos países de la región.

“Solo unidos, los países de Sudamérica, Venezuela y Colombia en particular, podremos salir adelante”, afirmó. Basta leer estas declaraciones en el contexto actual para entender su significado.

En menor grado, sin duda, para Chávez también es importante recomponer relaciones con Colombia, pues este país es el segundo socio comercial de Venezuela después de Estados Unidos. Ironías de la casualidad -¿o no?-, el país llanero depende estrechamente de naciones ‘enemigas ideológicamente’.

Álvaro Uribe es también una parte interesada y por eso su predisposición al diálogo. Chávez y Uribe firmarán un acuerdo que aumentará el cupo de vehículos colombianos importados, cantidad que fue reducida a principios de año por el gobierno venezolano, lo que generó gran desempleo en las plantas colombianas.

Y también fue sindicado por Betancourt, quien le pidió que aplaque su lenguaje de odio contra las FARC. En resumen, este es un nuevo ejemplo del conocido cliché: “En política no hay puntada sin hilo”.

(*) Periodista.

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