Spacio Libre (Con información de CNR) .- La huelga de hambre acatada desde hace tres días por 14 alcaldes de Moquegua se extenderá de manera indefinida hasta que las autoridades del Gobierno central atiendan sus reclamos sobre el recorte del canon minero que recibe la región, aseguró Edmundo Coayla, alcalde provincial de Mariscal Nieto.
En declaraciones a la Coordinadora Nacional de Radio (CNR), Coayla Olivera señaló que los burgomaestres tomaron la decisión de extender la paralización “hasta la últimas consecuencias” frente a la negativa del Ejecutivo para aplicar una nueva distribución de canon de acuerdo al 52% de la producción de la mina Cuajone que explota la empresa Southern Perú Copper Corp. (SPCC) en el distrito de Torata.
“Hemos sufrido la intransigencia del Ministerio de Energía y Minas (MEM) ante nuestros reclamos”, acusó la autoridad provincial y recalcó que el gobierno no demuestra voluntad alguna para solucionar el problema.
Por su parte, el alcalde provincial de Ilo, Jorge Mendoza Pérez, advirtió que Moquegua está perdiendo alrededor de 300 millones de nuevos soles debido a la mala distribución del canon minero, el cual será destinado en favor de Tacna.
Señaló que, de acuerdo al artículo 4 del Decreto Supremo Nº 029-2004-EF, ley del canon minero, Tacna recibiría 715 millones de nuevos soles producto de dicho gravamen, mientras Moquegua sólo 182 millones de nuevos soles.
En tal sentido, Mendoza Pérez insistió en que el canon minero debe calcularse en base a la producción final o contenido fino y no por el mineral extraído.
Mientras, ayer unos dos mil pobladores del distrito Torata, provincia de Mariscal Nieto, marcharon al asiento minero de Cuajone con la finalidad de presentar un memorial a la empresa SPCC y solicitar su intervención ante el Estado peruano para solucionar el problema que afronta la región.
Una delegación de los manifestantes logró ser recibida por funcionarios de la compañía minera, entre ellos el gerente de operaciones, Elsiario Antúnez de Mayolo. La movilización se desarrolló de manera pacífica y fue vigilada de cerca por un contingente de 200 policías.
Foto: CNR