
La búsqueda de textos con títulos que digan “izquierda peruana” arroja diez resultados en la biblioteca de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Diez textos desde el año 1970 hasta el 2009. La búsqueda “derecha peruana” arroja, por otro lado, un solitario texto del 2003.
Estos resultados no incluyen la diversidad de columnas, textos, panfletos, fanzines, blogs, publicaciones electrónicas dedicadas a escribir sobre la izquierda peruana. Por decirlo de una forma, la cantidad de textos de balance sobre la izquierda peruana es inversamente proporcional al número de sus éxitos. La cantidad de balances y autodiagnósticos es tal, que a estas alturas deberíamos tener la mejor izquierda de la región. Hay una necesidad casi permanente por parte de quienes nos consideramos de izquierda por saber en qué momento se jodió dicha tendencia política en el Perú.
Sin embargo, no son balances orgánicos. No sé si el término se entiende. Lo orgánico significa aquello vinculado a procesos políticos concretos. Así, por ejemplo, el balance que hace el PCP Patria Roja sobre su ubicación dentro de la izquierda regional sería uno orgánico. El último libro editado por Alberto Adrianzén más bien es un proceso generacional, donde se han recogido distintas voces para entender qué sucedió realmente y, como ha sugerido Adrianzén en algunas entrevistas posteriores, dar un paso al costado. La frase de Osmar Gonzales en la introducción es quizá el mejor resumen de la situación actual de la izquierda peruana hoy: “sigue siendo una estructura ausente de la política peruana.”
En ese sentido, en los últimos tiempos, los izquierdistas dispersos han ido buscando los viejos fantasmas del proletariado revolucionario. A finales de los noventa, muchos apostaron por encontrarlos en los movimientos indígenas. Quizá influenciados por los estudios de los nuevos movimientos sociales, por el horizonte post-Chiapas y las movidas juveniles de fin de milenio, los izquierdistas cada vez que veían una toma de carretera, un frente de defensa o un líder estudiantil, se sentían rejuvenecidos, vivos de nuevo. ¡El espíritu revolucionario no ha muerto!, pensaban. Sin embargo, las elecciones les daban la espalda una y otra vez.
La nueva esperanza para el renacimiento de la izquierda se ha dado con la Marcha del Agua. A tal punto ha llegado el entusiasmo que ven en ella una semilla para una “izquierda verde” o ecologista (repetido por diversas personas).
Vieja confusión. Los clasicistas (y clasistas) separaban muy bien qué cosa era un movimiento, un gremio, un frente y un partido. A falta del último, los izquierdistas verdes ven un gremio indígena que se moviliza por acceso a algún servicio público y lo llaman semilla de poder popular. En ese contexto, también se ha dado la inscripción del Movimiento Tierra y Libertad, quizá la expresión más saltante de esta “izquierda verde”.
El problema sigue siendo que la izquierda no trabaja con ciudadanos y ciudadanas, sino con movimientos ¿populares? La derecha peruana fue muy eficaz para inventar al emprendedor (ya no el obrero/campesino) como mito popular a mediados de los años ochenta (con el Instituto Libertad y Democracia a la cabeza) y la izquierda peruana no ha podido constituir un discurso movilizador que le haga competencia. No es casualidad entonces que el ¿izquierdista? que haya generado más empatía en la población peruana sea hoy Gastón Acurio y no Marco Arana.

¿Qué hay en el discurso de Gastón Acurio que genera tanta empatía? Uno, recoge la idea del emprendedor como el héroe transformador de la nación. Por otro lado, tiene un discurso constantemente integrador sobre la nación y las fronteras entre el estado y la ciudadanía.
Los izquierdistas siguen escribiendo textos y análisis para ellos mismos y repitiendo los mismos errores de los años ochenta. Para ellos, el problema no es el diagnóstico, sino la “temporal disonancia cognitiva y política” (Sinesio López dixit). Los equivocados son los ciudadanos, nunca ellos.

para los interesados. la data de la primera gráfica es vía ngrams de google. la segunda se basa en datos de ipsos apoyo de diciembre del 2011.