
Por: José Miguel Silva Merino
Esta es una irresponsable radiografía del grupo de moda, los «No a Conga». Difícil encontrar aquí un líder con facilidad, sino, y para pesar de ellos, existen varios. No se sabe si el condenado por terrorismo Wilfredo Saavedra lleva la bandera de este conjunto de adeptos fanáticos a decirle «no a la inversión».
Ante todos los micrófonos, él dijo que fue “injustamente condenado”, pero nadie fue más allá. Los «No a Conga» ya lo absolvieron y lo declaran ciudadano ilustre, pacifista y dialogante en un fallo por unanimidad.
Quizás el capitán del colectivo, sea el “Goyito”. Hoy se le ve muy seguro. Se ha posicionado como el niño mimado e intocable de la izquierda que -según Humala- «no cambia».
El único momento en donde su “seguridad” flaquea y se convierte en una sonrisa nerviosa es cuando le preguntan por malos manejos en el GR-Cajamarca. Sí Don Goyo, usted y su tímido vicepresidente aseguran que es persecución política. Claro, esos colegios que mostró «Cuarto Poder» son alucinaciones que los del colectivo «No a Conga», no ven.
Los amigos de dicho club, carentes de un ícono o «rockstar», se hacen los suecos. Ahora todos debemos seguir el pensamiento único: “Cajamarca se maneja como Suiza, cualquier falla es culpa de la gestión anterior, cualquier crítica es persecución».
Si me niego a seguir dicha idea, puedo ser llamado «pro minero- vendido-cutrero» por el tribunal tuitero.
Y claro, después de estos dos, está también el padre Marco Arana. Quizás el más beneficiado con la ‘marcha del agua’, a pesar del periodismo que le cuestiona el tamaño del abdomen. No sé si a nivel nacional, el cura logre tener éxito con esa imagen del «no a todo».
Con el riesgo a que sus fanáticos virtuales me troleen más tarde en Twitter, me atrevo a pensar que en Cajamarca no todos piensan como él, sino hace rato hubiera ganado una elección, y Arana no ganó nada.
No se necesita a Favre para darse cuenta que el diálogo y las soluciones también suman puntos. Más en un país en donde hoy Humala, otrora radical, tiene una altísima aprobación. Salvo estos tres y algunos ex funcionarios del gobierno, los «No a Conga» además están esparcidos en las redes sociales.
Crean “hashtags” de todo tipo e insultan al poder de turno tanto como a quienes no se les unen. Amigos del colectivo imaginario, algún día quizás veré que se pelean lanzando propuestas por un desarrollo alternativo para Cajamarca. Algún día…algún día.

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