[Opinión] Universidad en el Perú y la nueva Ley Universitaria: ¿Adónde vamos? I
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[Opinión] Universidad en el Perú y la nueva Ley Universitaria: ¿Adónde vamos? I

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Universidades crecen por doquier ¿crece la educación también? / Foto: El Comercio
Universidades crecen por doquier ¿crece la educación también? / Foto: El Comercio

Jesús Martín Crisólogo Galván. 

En el siglo XIII se crean diversas corporaciones urbanas, entre ellas la Universidad. Así como se agrupan los artesanos y crean sus corporaciones, también se agrupan los intelectuales y crean la Universidad. En esta etapa del Medioevo la Iglesia concentraba todo lo relacionado a la educación y respondía a los grandes grupos de poder económico, pero con la aparición de la Universidad ve diezmado su poder e influencia por los intelectuales ajenos al poder eclesiástico que se agrupan entorno a la Universidad. La universidad surge, entonces, como parte de las inquietudes y necesidades sociopolíticas de la época.

Desde el siglo XIII hasta nuestros días mucha agua ha corrido bajo el puente, pero la relación entre la Universidad y la sociedad no ha cambiado. En la actualidad la Universidad, se supone, responde a las necesidades globales, nacionales y personales, y parece que, en general, esto no se da. El siglo XXI exige, acá y en cualquier parte del mundo, altos estándares de calidad en la formación profesional. Los Estados de libre mercado, como los de economía estatal se esfuerzan en alcanzar cada vez mejores niveles de calidad educativa.

Para alcanzar las metas esperadas, es de suponer que la Universidad actual diseña y actualiza estructuras curriculares y planes de estudio acordes con las necesidades del tiempo. Diseña y construye infraestructuras con laboratorios modernos, espacios y aulas adecuadas y equipos necesarios que coadyuven a la mejor formación del profesional actual.

En cuanto a los docentes, convoca a los mejores en sus respectivas especialidades y carreras, con la experiencia necesaria y expertos en el uso de las últimas tecnologías que hagan viable su labor docente. Sin embargo, nada de lo mencionado sirve si la Universidad no cuenta con políticas educativas institucionales que respondan a las necesidades del entorno cercano y global. Parece que este es el principal problema de las universidades en el país.

Y es que sin políticas claras no se puede desarrollar la Universidad, que tiene como trabajo principal generar conocimiento útil para la humanidad, lo que se hace con investigación científica pero en las universidades del país es lo que menos se hace, a pesar de que muchas universidades públicas cuentan con el canon minero que asciende a 1500 millones de soles anuales, cifra inimaginable solo hace 15 años atrás. Lo irónico de esto es que la Universidad pública se ha visto impedida de usar esos recursos simplemente porque no tiene los profesionales idóneos para la investigación. El anuncio del presidente de la república del incremento del 3% y 3.5% del PBI para el sector educación no toca directamente a la Universidad y si lo hiciera, no cambiaría en nada la situación.

En un país que no cuenta siquiera con una oficina de planificación, que vea el futuro del Perú como Estado, como nación, es muy poco lo que pueda hacer la Universidad hoy. La Universidad Pública y Privada, y con honrosas excepciones, se ha dedicado solo a profesionalizar, subordinando la calidad educativa, lo que es peligro para el país y para la misma institución universitaria. Contar con muchos magísteres y doctores no hace mejor a una Universidad respecto a otra.

Algo que la nueva Ley Universitaria no ha contemplado es la transición obligatoria de la conducción de la Universidad a quienes, por edad y muy poco por mérito deben asumir a partir de la aplicación del reglamento de la ley en mención. Como se recuerda, antes de fin de año gran cantidad de docentes, por tener 70 años o más, debe dejar los claustros universitarios, dejando a los más jóvenes la conducción académica y administrativa de los mismos. En muchas facultades de medicina, derecho, educación y otras carreras los profesionales más destacados no solo tienen 70 años o más, sino que además no cuentan con el grado de maestría para el pregrado, por lo que se abre un gran vacío académico, administrativo, además de perderse harta experiencia en la formación profesional que tendrá que ser asumida, por lo general, por gente que tiene los documentos pero poco respaldo profesional de ellos.

En la Universidad Privada el tema va por otro lado. La mayoría de universidades que se crean en los 90 no tiene incluso autoridades ordinarias, lo que hace que la dedicación de los docentes se circunscriba al dictado de clases y a una que otra reunión y alguna actualización académica. Insuficiente si lo que se busca es que la Universidad en su conjunto mejore. La Universidad Privada ha generado que la mayoría de sus docentes sean nómades laborales y que en muchos casos “dicten” tres, cinco y hasta más cursos por semestre académico. Esto no es serio si se quiere una Universidad moderna, competitiva y de calidad.

(Continuará)…

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