Si te enfermas mejor ni vayas a EsSalud

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Por: Francisco Pérez García
Hoy me tocó pisar el seguro, me tocó ser víctima de EsSalud. Y digo víctima, porque no fui paciente, es más nadie podría serlo ahí, lo más probable es que pierdas la paciencia antes que otra cosa. En realidad el paciente fue mi padre, claro, eso hasta que luego de 10 horas en emergencia, nadie se dignara en decirle siquiera que rayos le pasaba y si lo iban finalmente a atender, darlo de alta o mandarlo a consulta externa.

Lugar de la desgracia, Policlínico Grau, ubicado en la céntrica Avenida Graú, cruce con Carlos Zavala, ahí nomás al costadito del terminal de Soyuz donde los carros esos desgraciados llegan a Chincha e Ica con mucha suerte. Bueno, el asunto es que mi padre entró a emergencia a las 4 de la madrugada, 430 quizá, estuvo mal toda la noche con un fuerte dolor cerca del estómago y vomitando hasta el alma.

Como es obvio, mi madre asustada y aún creyente de los buenos oficios del Estado, se lo llevó al seguro social, aquel donde tantas otras veces hemos tenido que patalear para una atención por lo menos digna, y es que si mensualmente pagas tu billetito para que esta cosa funcione, lo mínimo que esperas es que te atiendan bien ¿no?…al menos.

A las 10 de la mañana aproximadamente, un entusiasta especialista de laboratorio fue a sacarle sangre a mi padre y programarle otros análisis para «descartar cualquier afección» (como detesto a veces el lenguaje de los médicos). Cuando llegue a la 1:30 de la tarde, ya mi madre estaba preocupada, según le adelantaron «podría» tratarse de una pancreatitis, osea una infección al pancreas (leyendo en internet el diagnóstico es reservado, cualquiera se asusta no?)

Busco al doctor de guardia, nada, la jefa de enfermeras, nada… voy a ver a mi padre, tirado en la camilla con un suero que hace horas se había acabado y sin saber cual sería su destino en este nosocomio, osea en este hospital.

Alguien que brinde información???? Nadie, ni un alma… por fin la doctora, que respondía al nombre de Ana Salazar Suárez, colegiada ella con el número 13167, se acercó donde mi padre y le dijo que luego de los exámenes le diagnostican un cálculo vesicular… osea, una maldita piedra en la vesícula, luego de eso le comentó que «le hará el pase a interconsulta con el cirujano para que puedan programar su operación» y luego cual Campanita, movió su estetoscopio y desapareció.

Mi madre la vio luego con su cartera al hombro partir rauda como el viento, cual Pedro Picapiedra a la hora de salida…era pues su cambio de turno y esta doctora seguramente o iba a descansar o hacía lo que el común de los mortales hace, se iba a dupletear y a chambear a otro lado donde los enfermos son más «nice» y el sueldito es más decente seguramente.

El cuento del cambio de guardia me lo conozco, si no reaccionas, la historia de tu paciente queda en el limbo del gran bonetón… y por una milésima de segundo así fue… el doctor que entraba se daba por no enterado, en enfermería no había nadie y en cirugía un interno que ni siquiera llegaba a los 20 o 22 años me decía muy sostenido él en su diploma en trámite «aún no me llega la orden eso lo tiene que ver el doctor», pero ya fue el cambio de turno repliqué «tiene que averiguar que doctor está».

Genial… a esperar y seguir peleando, obviamente que los médicos que están de guardia que por desgracia no pude encontrar sus nombres, se dedicaban más a hablar por teléfono y recetar ibuprofeno y paracetamol a montones que a preocuparse por lo que la colega Salazar dejó, entre ellos la historia de mi padre.

Mientras seguía reclamando porque alguien me diera vistas de que cosa harían con mi papá y mientras mi mamá también hacía lo mismo, un cuadro digno de Tarantino apareció ante mis ojos.

Era mi padre, parado a duras penas, con un puto suero vacío enganchado en la mano, cubierto con su casaca, ojeroso por la mala noche y adolorido por la condenada piedra en la vesícula, gritando a los cuatro vientos «es el colmo que hace tres horas me dijeran que iba a pasar a otra consulta y nadie me sabe decir que pasa».

Era el vaso de agua colmada que necesitaba, empecé a hacer escándalo, amenacé con llamar a los medios (cosa que hice), tuve que llamar a algunos contactos y conocidos para que el director del Policĺínico se avispe y para que el jefe del Cuerpo Médico se comunicara conmigo y me pidiera calam… tuvimos que hacer eso para que las enfermeras y los médicos reaccionaran.

Dichoso país éste, curioso sistema donde no funciona lo enfermo que estás, sino lo mucho que puedas gritar. En el colmo de la frescura alguna doctora de cirugía le dijo a mi madre «lo que pasa es que hay casos más urgentes este puede esperar». Osea que? esperar a que se muera? ¿Lo mismo habría que decirle a ese señor que esperaba desde las 7 am que lo subieran a piso mientras no se que parte de su cuerpo lo hacía gritar de dolor? O quizá decirle eso a la señora que tenía un problema cardiaco esperando bien sentada en la silla de ruedas o tal vez al joven que casi se queda tuerto porque el líquido de una batería le cayó en el ojo y aquí lo tenían sentado, mientras hooooooohhh un doctor mandaba un mensaje por celular????

Es el colmo… lo mismo tuve que hacer hace unos años cuando a mi madre la tuvieron casi una semana echada en una cama esperando una sala de operaciones en el Rebagliati. Ahora tuve que volver a hacer escándalo en el Graú. ¿Y después García se atreve a hablar de modernidad? Se atreve a hablar de buena atención al asegurado?? Llena páginas de periódicos con publicherrys donde el y su compadre Barrios disfrutan de lo lindo viendo a los jubilados llegar felices al Seguro??

Carajo, que es mentira… el seguro social, EsSalud por dentro es un infierno, en el seguro no te curas por la capacidad de los médicos, ni por el cariño de las enfermeras, te curas de puro necio, porque te llega perder tiempo esperando que alguien se digne atenderte.
Esto sumado a médicos que mientras comen, se limpian las manos en el mandil, baños asquerosos, medicinas que no hay, enfermeras insolentes, médicos que creen ser más sólo porque estudian dos años más que otra carrera, pacientes tosiendo y estornudando al lado de otros que se quejan de dolor…

Mientras escribo esta nota, aún padecemos otra crisis más…esperar que se dignen en encontrarle una cama a mi padre en piso para que luego pasemos otro rollo, esperar sala de operaciones… mientras, a mi padre le sigue doliendo, a mi madre más porque sufre verlo así y a mi me duele y me jode saber que el que no tiene plata, o el que gana lo justo, está condenado a un sistema de salud, que (discúlpenme lectores la malcriadez) es una REVERENDA MIERDA.

Sobre el autor

2 comentarios

  1. Una jodida realidad, y así vienen a agarrar de cojuda a la gente con los «nuevos hospitales» que son simplemente añadir un pabellón, una oficina y su manito de pintura a HOSPITALES EXISTENTES

  2. Hernán

    personalmente destesto a ese maldito bodrio llamado Essalud, por lo siguiente: es un maldito monopolio estatal, que nos roba el 9% de nuestros ingresos todos los meses amparado en una Ley. Es una institución totalmente ineficiente, burocratica, corrupta, coimera en la que te tratan mal para que no regreses, porque igual vas a seguir pagando. Si fuera por mi, me retiraria mañana de essalud, y el importe que le pago (o le paga mi empresa que es lo mismo), lo usaria para pagar a una clinica donde me atiendan mejor. Maldito Essalud.

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