[Opinión] Tú (sí) eres Pedro

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“Fuerza Popular nunca ha querido el bien del Perú”, dijo el cardenal Pedro Barreto a Radio Cutivalú y entonces, la legión fujimorista, que hasta hace muy poco, -cuando el primado peruano era su correligionario- se declaraba Católica, Apostólica y Romana le saltó al cuello al arzobispo de Huancayo.

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Monseñor Pedro Barreto, ha generado urticarias políticas.

Por Javier Contreras Martínez
@javier_contmar

Pidieron su renuncia, su dimisión, al menos que se retracte. Muchos periodistas y opinólogos advirtieron que es peligroso que un prelado “intervenga” en política. Algunos, más osados, le compararon con Mons. Cipriani y las veces que, al exarzobispo de Lima, el corazón naranja se le salía en el púlpito. ¿Cuál es el verdadero problema que Barreto opine sobre un partido político en particular? Debería, como cualquier otro ciudadano, ser libre de expresar su opinión. Ciertamente, no es cualquier otro ciudadano y su opinión tiene un peso particular.

Así como él puede opinar, los demás podemos criticar sus opiniones y cuestionarlas con argumentos. Lo que no debería ocurrir es la censura, que no le hace bien a nadie. Hay una larga historia, no siempre favorable -como bien lo sabemos los peruanos-, del vínculo entre política y religión.

El mal uso que hace la política de la religión o el modo en el que la religión pretende imponerse en y a través de la política, son cuestionables y no deberían tener lugar en la sociedad. No obstante, no es inviable la relación política-religión, pues si lo humano es político y lo humano es central a la fe cristiana, entonces lo político no puede ser ajeno a lo religioso.

En esa misma línea, las declaraciones del Cardenal deberían superar la confrontación entre progres – conservas y nos debería llevar a discutir sobre el Estado laico al que la Iglesia Católica, sobre todo desde el Concilio Vaticano II, no se opone.

Si bien, sabemos que la Iglesia Católica no debería tener ningún privilegio, tampoco podemos cerrar los ojos a la influencia de la Iglesia (ni de cualquier creencia religiosa), en las decisiones de las personas. Y aunque no debiera determinar políticas públicas, es un actor social importante y su voz debería ser escuchada e incluida en el debate público.

Según San Oscar Arnulfo Romero (el tremendo obispo centroamericano, cuya causa tuvo en Cipriani uno de sus principales opositores), la Iglesia no puede callar ante las injusticias del orden económico, político, social y las declaraciones de Mons. Barreto van en esa línea. Gracias a Dios, el veintenio de Cipriani, durante el cual el fujimorismo tuvo secuestrada la cúpula de la Iglesia, ya acabó, y hoy tenemos un cardenal que, al igual que Jesús en Jerusalén hace dos mil años, no teme en denunciar las enfermedades de la sociedad, aunque esto suponga la cruz.

Gracias, padre Pedro, porque en ti somos la Iglesia que denuncia las injusticias, porque tú (sí) eres Pedro y sobre tu piedra, Cristo edificará su Iglesia.

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Javier Contreras

Author:Javier Contreras

Periodista de la Universidad Jaime Bausate y Meza. Interesado en investigar temas relacionados a la cultura, educación y sociedad. Sueño con un mundo mejor, más justo, honesto y solidario y creo que el periodismo es una herramienta para conseguirlo. Comprometido con los derechos humanos pero no con el falso activismo.

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