Cuatro veces que hubo puyazos en campañas y nadie pidió disculpas

Tras el golpe, el baile / Foto: Peru21

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En los últimos días los fujimoristas están pidiendo que los «ppkausas» -incluido el mismo PPK- expresen sus disculpas por las «ofensas e insultos» dichos en campaña. A ese coro, se han sumado periodistas (?) que hace muchos años no exigieron las mismas reacciones de parte de otros personajes. Aquí un pequeño memorex (para variar) de las veces que en política se ha dicho de todo y nadie pidió disculpas.

Está bien, no son nuestros políticos, pero por la furia ¿parecen, no? / Foto: Sony
Está bien, no son nuestros políticos, pero por la furia ¿parecen, no? / Foto: Sony

Redacción Spacio Libre
@spaciolibre

Es cierto, en política y en campañas electorales los ánimos se exacerban y los protagonistas terminan diciendo más de una barrabasada, sin embargo la pregunta sigue ahí ¿es parte de una estrategia o en verdad lo sienten?. ¿Se pide disculpas o simplemente se voltea la página?.

Quien tenga cierta dosis de «gente» sabe que es necesario tener gestos y tender puentes, más allá de pedir disculpas o no. «Es el calor de la campaña» dirán algunos. Y así parece ser. Te digo «corrupto» porque me dijiste «ratero». Digo que no has hecho nada en tu «perra vida» porque me dijiste «traidor vendepatria».

En lo que va de nuestra alicaída democracia han habido intercambio de golpes más fuertes que estos, y aquí estamos, nadie pidió disculpas e incluso se dieron luego la manito y hasta gobernaron o candidatearon juntos.

A continuación los mejores (?) momentos de los puyazos que jamás terminaron en disculpas (ni en periodistas rasgándose las vestiduras).

Amigos para qué, maldita sea. Foto: El Comercio
Amigos para qué, maldita sea. Foto: El Comercio

1. «Popy» vs. Toledo y el examen toxicológico
En el año 2001, tras el lío del «Melody» donde supuestamente el candidato Alejandro Toledo había sido «secuestrado» para pasar una «noche loca», el entonces candidato Fernando «Popy» Olivera dejó entrever que el líder de la chakana se había metido una gran juerga que incluía sendas líneas de cocaína. En medio del jolgorio (ese que le encanta a «Popy») retó a Toledo a un examen toxicológico, incluso llegó a enviar él mismo una muestra de su cabello.
Nunca supimos el resultado de dicha prueba, y luego Popy sería aliado, ministro y confidente de Toledo durante su gobierno y en el 2011 cuando se volvió a hablar de los supuestos vicios del chakano, Olivera lo defendió. Resultado 1: Nadie se disculpó y aquí no pasó nada. Incluso muchos medios hicieron comparsa en el cargamontón contra el «cholo de Harvard».

Debate del 2002, momento de mucho golpe. / Foto: El Comercio
Debate del 2002, momento de mucho golpe. / Foto: El Comercio

2. Castañeda y el «conchesu***» a Alberto Andrade
Corría noviembre del 2002 y estábamos en plena campaña electoral para la elección del alcalde de Lima. Competían Alberto Andrade, quien había hecho una gestión interesante en la ciudad, y Luis Castañeda que intentaba sentarse en el sillón del municipio luego de sus frustrado intento de llegar a la presidencia compitiendo en el 2000 en la campaña más sucia de la historia, presidida por Alberto Fujimori.
Esa campaña municipal se caracterizó por los fuertes intercambios de palabras entre Andrade y Castañeda incluido un debate en Manchay donde el entonces burgomaestre de Somos Perú perdió totalmente los papeles. Sin embargo, en otro momento, sin saber que estaba siendo grabado, Castañeda enfiló sus baterías contra Andrade en algún momento acusándolo de ser «más sucio que Fujimori» e incluso le mentó la madre amenazando que lo metería preso.

Resultado 2: ¿Pasó algo? Nada. Castañeda ganó, volvió a ganar en el 2006, pasó Comunicore, se fue por intentar ir a la presidencia y luego volvió como si nada en el 2014 y aún lo sufrimos.

Tras el golpe, el baile / Foto: Peru21
Tras el golpe, el baile / Foto: Peru21

3. Lourdes Flores (a) «La candidata de los ricos»
Corría el año 2005 y ya las candidaturas para elegir al sucesor de Alejandro Toledo estaban en la cancha.
Entre ellos Lourdes Flores y Alan García se disputaban las preferencias del público, mientras que un pequeño Ollanta Humala arremetía de a pocos en las regiones. En medio del intercambio de declaraciones, García calificó a Lulú como la «candidata de los ricos», señalando así a Flores Nano como una «pituca» que era respaldada por la CONFIEP. Esta sola mención, más la repetición en medios de todos los ayayeros de García, caló hondo en la población y la sacó de la puja por ir a la segunda vuelta electoral, la cual se decidió entre García y un sorprendente Humala.

Cabe recordar que mientras García planeaba su huida para escapar de la justicia al terminar su primer gobierno en 1990, Flores calificaba a García como «Un esposo infiel que le sacó la vuelta al Perú». Resultado 3: ¿Alguien pidió disculpas? Nadie. Pasaron los años y en el 2015 se unieron en esa cosa rara llamada «Alianza Popular» que terminó con la extinción del líder aprista.

Forever amix / Foto: La República
Forever amix / Foto: La República

4. Susana la «terruca».
En el 2010 las elecciones municipales tenían todo listo para que al fin se encontrara al sucesor de Castañeda Lossio, quien intentó suerte en la campaña presidencial para el 2011.
Entre todos los candidatos, dos llamaron la atención: Lourdes Flores y Susana Villarán, antes candidatas
presidenciales apostaron por obtener una cuota de poder en la capital peruana.
En el debate final Flores Nano decidió jugar la carta de Aldo Mariátegui y acusó a Villarán de tener relaciones con movimientos terroristas.
Susana quiso responder pero no le alcanzó y lo hizo al día siguiente (Sí, sí, igual que PPK en el primer debate del mes pasado). Igual ya era tarde, el golpe estaba dado, tal como lo hiciera García contra Lourdes años antes.
Resultado 4: Luego de eso ¿alguien pidió disculpas? No. ¿Algún periodista se rasgó las vestiduras exigiendo disculpas? No. Años después Lourdes Flores apoyaría a Susana Villarán para superar la revocatoria.

Son solo cuatro casos. Pero demuestran algunas cosas:
1. Ningún periodista se volvió loco pidiendo disculpas como lo están haciendo ahora para que PPK le pida perdón a Keiko.
2. Los puyazos van y vienen de ambos lados en disputa y después se quedan en el «olvido» y hasta incluso se hacen luego alianzas como si nada hubiese pasado.
3. Algunos dirán «así es la política», pero ¿donde se rompe el límite entre una denuncia certera y una acusación sin sustento?
4. ¿A la población le interesa, o recuerda, estos intercambios?

Veamos que pasa en los próximos días y en los próximos años.

Bonus track: Íbamos a poner lo de la «media roja que no ha hecho nada en su perra vida», pero es tan reciente que todos lo recuerdan,

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